LA OBESIDAD INFANTIL

Para la mayoría de los padres, el tener un hijo/a gordito, con los mofletes abultados y sonrosados, los muslitos rellenos y con pliegues, es señal inequívoca de que el niño goza de buena salud. En cambio, para los pediatras y los expertos en nutrición infantil, consideran este primer estadio, como señal de alarma, que es necesario empezar a vigilar los hábitos alimentarios, ya que son los primeros síntomas de que estos niños, están abocados a padecer obesidad infantil.
Para la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad tienen caracteres de epidemia en el mal llamado primer mundo, más de 300 millones de personas adultas padecen obesidad y más de mil millones padecen sobrepeso.
De los niños españoles en el tramo de edad de 6 a 12 años, más del 16%, padecen obesidad.
La obesidad es una acumulación excesiva de grasa en el tejido adiposo. En esta acumulación de grasa intervienen varios factores, destacando como el primero y fundamental, la sobrealimentación, ya que la mayoría de ellos, en lugar de comer legumbres, arroces, hidratos de carbono, proteínas y frutas, consumen menús con sobredosis de grasas, azúcares, y otros componentes que solo engordan, destacando entre ellos la bollería industrial, las hamburguesas, las chucherías, que son atractivas para la vista, pero que no llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos.
Otro factor muy importante es el sedentarismo infantil, ya que la mayoría de las veces su actividad se reduce a practicar con los videojuegos, ordenador y televisión, dejando olvidada la práctica de alguna actividad física, estando demostrado que ésta, es esencial para la salud y el desarrollo del niño. Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados al ordenador, por lo que se hace necesario inducir a los niños o niñas a moverse y practicar algún tipo de deporte.
Aunque no existe una dieta ideal generalizada para todos los niños, ya que en caso de sobrepeso u obesidad serán siempre los pediatras los que marquen la dieta alimenticia individualizada a seguir, si que se pueden seguir unas normas elementales para llevar una alimentación saludable.
El desayuno puede componerse de productos lácteos y cereales, a media mañana un bocadillo, en la comida una buena carne o pescado y nunca deben faltar las verduras y frutas, en la merienda debe ingerirse entre un bocadillo, un yogur o una pieza de fruta, y una cena bastante ligera, con pescados y frutas.
Un hábito saludable es irse pronto a dormir.

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