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LAS TRECE ROSAS

agosto 5, 2009

Muchachas en su mayoría menores de edad detenidas, juzgadas y fusiladas en 1939 por haber intentado, según el fiscal, reconstruir las Juventudes Socialistas Unificadas, organización a la que algunas habían pertenecido durante la guerra. Eran quince mujeres, pero dos se libraron, una por tener quince años y otra por estar su nombre escrito como el de un varón, y sólo trece fueron ejecutadas. Avelina, muy conocida, Joaquina, Pilar, Blanca, Ana, la de mayor entereza, Julia, Virtudes, Elena, Victoria, Dionisia, Luisa, Carmen y Martina.

Pasaron a la historia por “las trece rosas”, título de un poema escrito por una de ellas

LAS TRECE ROSAS

Madrid se viste de luto,
por trece rosas castizas,
trece vidas se cortaron,
siendo jóvenes, casi niñas.

Malditas sean las almas,
de sus verdugos fascistas,
que con guadañas de odio,
segaron sus cortas vidas.

España es vuestra madre,
su cielo vuestra sonrisa.
sus campos tienen la sangre,
de unas rosas, casi niñas.

El pueblo de Madrid os quiere,
ese pueblo que abomina,
de salvadores de patrias,
de rojos y de fascistas.

Madrid es patria de todos,
su nombre solo mancillan,
el odio de los caciques,
cuya razón es la envidia.

Las rosaledas de parques,
de esta, nuestra España chica,
reflejarán vuestras caras,
vuestras sonrisas de niñas.

Benditas seáis mil veces,
benditas vuestras familias,
malditos los asesinos,
que nuestras rosas marchitan.

RESUMEN BIOGRÁFICO:

Carmen Barrero. 20 años. Modista. Cuarta por edad de los nueve hijos de una modesta familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre murió años antes de que estallara la guerra, dejando a su mujer y a sus hijos en una precaria situación económica, que obligó a Carmen a trabajar desde los 12 años. Militante del PCE, en el que era conocida como Marina, utilizaba la identidad falsa de Carmen Iglesias Díaz. Tras el final de la guerra su amigo Francisco Sotelo Luna le propuso continuar con el trabajo clandestino como responsable femenina del partido en Madrid, y como tal elaboró un plan de trabajo para las mujeres.

Martina Barroso. 24 años. Modista. Militante de la JSU, durante la guerra cosió en uno de los talleres de la Unión de Muchachas, confeccionando ropa para los soldados. Tras el final de la contienda fue captada por Julián Muñoz Tárrega para que se incorporara al sector de Chamartín de la Rosa.

Blanca Brisac. 29 años. La mayor de tres hermanas, hijas de un próspero empresario francés. Casada con Enrique García Mazas, a quien conoció en la banda de música en la que tocaban a pie de pantalla en el cine Alcalá para amenizar las películas mudas. Él tocaba el violín y ella el piano. El matrimonio tenía un hijo, Enrique, de 11 años de edad en 1939. No militaba en ninguna organización política.

Pilar Bueno. 27 años. Modista. Al poco de iniciada la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en una de las numerosas casas cunas abiertas para recoger a los niños huérfanos y atender a los hijos de los milicianos que iban al frente. Fue elegida para formarse como dirigente en la Escuela de Cuadros del partido y nombrada secretaria de organización del Radio Norte. Al acabar la guerra fue contactada por Federico Bascuñana para colaborar en la reorganización de los comunistas y encargada de crear ocho sectores en la capital: Norte, Sur, Este, Oeste, Chamartín de la Rosa, Guindalera, Prosperidad y Vallecas.

Julia Conesa. 19 años. Modista. Se afilió a la JSU a finales de 1937 para seguir sus cursos de gimnasia y deportes. Durante la guerra trabajó como cobradora de tranvías.

Adelina García Casillas. 19 años. Era conocida como la mulata por su piel morena y sus labios gruesos. Amiga de Julia Conesa y militante también de la JSU. Una vez encarcelada trabajó como cartera en la prisión de Ventas.

Elena Gil. 20 años. Ingresó en la JSU en 1937. El final de la guerra le pilló en Murcia, desde donde regresó a Madrid a primeros de abril de 1939. Una vez en la capital su amigo Rafael Muñoz Coutado le propuso continuar trabajando para el partido. Se integró junto a Victoria Muñoz en uno de los grupos creados en el sector de Chamartín de la Rosa que era dirigido por Sergio Ortiz.

Virtudes González García. 18 años. Modista. Se afilió a la JSU al poco de estallar la guerra. Su novio, Valentín Ollero, fue nombrado responsable del Radio Oeste de las juventudes al acabar la contienda y ella hizo de enlace entre éste y la dirección madrileña de las mismas.

Ana López Gallego. 21 años. Modista. Era la mayor de cuatro hermanos. Militante de la JSU, durante la guerra fue secretaria femenina del Radio de Chamartín de la Rosa. Tras la entrada de las tropas nacionales en Madrid su amigo Julián Muñoz Tárrega le propuso que se reincorporara a las juventudes como miembro de un grupo dirigido por Sergio Ortiz, del que también formaba parte otras tres ‘rosas’: Martina Barroso, Victoria Muñoz y Elena Gil Olaya.

Joaquina López Laffite. 23 años. La más pequeña de cinco hermanos huérfanos de padre y madre desde 1931. Se afilió a la JSU en septiembre de 1936, y tras acabar la guerra fue nombrada secretaria femenina del Comité Provincial clandestino.

Dionisia Manzanero. 20 años. Tercera por edad de los seis hijos de una familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre era militante de la UGT. Se afilió al PCE en abril de 1938, después de que un obús matara a su hermana Pepita y a otros niños que jugaban en un descampado próximo al domicilio familiar. Amiga de Pilar Bueno, al acabar la guerra fue elegida para que hiciera de enlace entre los dirigentes del partido que quedaron en la capital.

Victoria Muñoz. 18 años. Pertenecía a la JSU desde 1936. Al acabar la guerra se encontró con su amigo Julián Muñoz Tárrega, quien le incorporó al grupo que dirigía Sergio Ortiz en el sector de Chamartín de la Rosa.

Luisa Rodríguez de la Fuente. 18 años. Sastra. Ingresó en la JSU en 1937, donde nunca ocupó cargo alguno, hasta que al acabar la guerra Julián Muñoz Tárrega le propuso crear un grupo que ella misma debía dirigir. Cuando fue detenida tan sólo había tenido tiempo de convencer a su primo Isidro Hernández de la Fuente.

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LAS TRECE ROSAS

agosto 5, 2009

Muchachas en su mayoría menores de edad detenidas, juzgadas y fusiladas en 1939 por haber intentado, según el fiscal, reconstruir las Juventudes Socialistas Unificadas, organización a la que algunas habían pertenecido durante la guerra. Eran quince mujeres, pero dos se libraron, una por tener quince años y otra por estar su nombre escrito como el de un varón, y sólo trece fueron ejecutadas. Avelina, muy conocida, Joaquina, Pilar, Blanca, Ana, la de mayor entereza, Julia, Virtudes, Elena, Victoria, Dionisia, Luisa, Carmen y Martina.

Pasaron a la historia por “las trece rosas”, título de un poema escrito por una de ellas

LAS TRECE ROSAS

Madrid se viste de luto,
por trece rosas castizas,
trece vidas se cortaron,
siendo jóvenes, casi niñas.

Malditas sean las almas,
de sus verdugos fascistas,
que con guadañas de odio,
segaron sus cortas vidas.

España es vuestra madre,
su cielo vuestra sonrisa.
sus campos tienen la sangre,
de unas rosas, casi niñas.

El pueblo de Madrid os quiere,
ese pueblo que abomina,
de salvadores de patrias,
de rojos y de fascistas.

Madrid es patria de todos,
su nombre solo mancillan,
el odio de los caciques,
cuya razón es la envidia.

Las rosaledas de parques,
de esta, nuestra España chica,
reflejarán vuestras caras,
vuestras sonrisas de niñas.

Benditas seáis mil veces,
benditas vuestras familias,
malditos los asesinos,
que nuestras rosas marchitan.

RESUMEN BIOGRÁFICO:

Carmen Barrero. 20 años. Modista. Cuarta por edad de los nueve hijos de una modesta familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre murió años antes de que estallara la guerra, dejando a su mujer y a sus hijos en una precaria situación económica, que obligó a Carmen a trabajar desde los 12 años. Militante del PCE, en el que era conocida como Marina, utilizaba la identidad falsa de Carmen Iglesias Díaz. Tras el final de la guerra su amigo Francisco Sotelo Luna le propuso continuar con el trabajo clandestino como responsable femenina del partido en Madrid, y como tal elaboró un plan de trabajo para las mujeres.

Martina Barroso. 24 años. Modista. Militante de la JSU, durante la guerra cosió en uno de los talleres de la Unión de Muchachas, confeccionando ropa para los soldados. Tras el final de la contienda fue captada por Julián Muñoz Tárrega para que se incorporara al sector de Chamartín de la Rosa.

Blanca Brisac. 29 años. La mayor de tres hermanas, hijas de un próspero empresario francés. Casada con Enrique García Mazas, a quien conoció en la banda de música en la que tocaban a pie de pantalla en el cine Alcalá para amenizar las películas mudas. Él tocaba el violín y ella el piano. El matrimonio tenía un hijo, Enrique, de 11 años de edad en 1939. No militaba en ninguna organización política.

Pilar Bueno. 27 años. Modista. Al poco de iniciada la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en una de las numerosas casas cunas abiertas para recoger a los niños huérfanos y atender a los hijos de los milicianos que iban al frente. Fue elegida para formarse como dirigente en la Escuela de Cuadros del partido y nombrada secretaria de organización del Radio Norte. Al acabar la guerra fue contactada por Federico Bascuñana para colaborar en la reorganización de los comunistas y encargada de crear ocho sectores en la capital: Norte, Sur, Este, Oeste, Chamartín de la Rosa, Guindalera, Prosperidad y Vallecas.

Julia Conesa. 19 años. Modista. Se afilió a la JSU a finales de 1937 para seguir sus cursos de gimnasia y deportes. Durante la guerra trabajó como cobradora de tranvías.

Adelina García Casillas. 19 años. Era conocida como la mulata por su piel morena y sus labios gruesos. Amiga de Julia Conesa y militante también de la JSU. Una vez encarcelada trabajó como cartera en la prisión de Ventas.

Elena Gil. 20 años. Ingresó en la JSU en 1937. El final de la guerra le pilló en Murcia, desde donde regresó a Madrid a primeros de abril de 1939. Una vez en la capital su amigo Rafael Muñoz Coutado le propuso continuar trabajando para el partido. Se integró junto a Victoria Muñoz en uno de los grupos creados en el sector de Chamartín de la Rosa que era dirigido por Sergio Ortiz.

Virtudes González García. 18 años. Modista. Se afilió a la JSU al poco de estallar la guerra. Su novio, Valentín Ollero, fue nombrado responsable del Radio Oeste de las juventudes al acabar la contienda y ella hizo de enlace entre éste y la dirección madrileña de las mismas.

Ana López Gallego. 21 años. Modista. Era la mayor de cuatro hermanos. Militante de la JSU, durante la guerra fue secretaria femenina del Radio de Chamartín de la Rosa. Tras la entrada de las tropas nacionales en Madrid su amigo Julián Muñoz Tárrega le propuso que se reincorporara a las juventudes como miembro de un grupo dirigido por Sergio Ortiz, del que también formaba parte otras tres ‘rosas’: Martina Barroso, Victoria Muñoz y Elena Gil Olaya.

Joaquina López Laffite. 23 años. La más pequeña de cinco hermanos huérfanos de padre y madre desde 1931. Se afilió a la JSU en septiembre de 1936, y tras acabar la guerra fue nombrada secretaria femenina del Comité Provincial clandestino.

Dionisia Manzanero. 20 años. Tercera por edad de los seis hijos de una familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre era militante de la UGT. Se afilió al PCE en abril de 1938, después de que un obús matara a su hermana Pepita y a otros niños que jugaban en un descampado próximo al domicilio familiar. Amiga de Pilar Bueno, al acabar la guerra fue elegida para que hiciera de enlace entre los dirigentes del partido que quedaron en la capital.

Victoria Muñoz. 18 años. Pertenecía a la JSU desde 1936. Al acabar la guerra se encontró con su amigo Julián Muñoz Tárrega, quien le incorporó al grupo que dirigía Sergio Ortiz en el sector de Chamartín de la Rosa.

Luisa Rodríguez de la Fuente. 18 años. Sastra. Ingresó en la JSU en 1937, donde nunca ocupó cargo alguno, hasta que al acabar la guerra Julián Muñoz Tárrega le propuso crear un grupo que ella misma debía dirigir. Cuando fue detenida tan sólo había tenido tiempo de convencer a su primo Isidro Hernández de la Fuente.