EL VOCABULARIO DE CHAVEZ

Un corresponsal de la BBC le preguntó en directo: “¿Por qué gasta el dinero del petróleo venezolano en el exterior y no en Venezuela?” a lo cual el Presidente, encolerizado, respondió: “La pregunta es una estupidez y no voy a contestarla porque no contesto estupideces y si respondiera sería también un estúpido“, remachando: “Esta pregunta sólo se le puede ocurrir a un estúpido“.

En un viaje a Nicaragua, a quien perdonó la deuda de 33,3 millones de dólares que mantenía con Venezuela y otorgó créditos por 5,4 millones de dólares a diversas empresas nicaragüenses, arremetió contra los opositores de ese país a quienes llamó “loros y lacayos”.

En enero de 2007 se despachó contra el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, calificándole de “pendejo desde la p hasta la o” y, haciendo chistes con su apellido, “insulso”, y le recomendó dimitir.

El presidente estadounidense, George W. Bush, recibe lo más granado de su florilegio verbal. En el estrado de la ONU le llamó “diablo”, ”tirano” y ”mentiroso”, y dijo, refiriéndose a él: “Ayer el diablo estuvo aquí, aún huele a azufre” tras criticar su política exterior y acusar a la CIA del asesinato de un ex ministro de Allende. En una visita a Harlem continuó con la traca llamándole “alcohólico”, “enfermo” y “acomplejado”, concluyendo con su pena por los Estados Unidos que tienen “el diablo en casa”. La prensa de Estados Unidos le dedica lindezas como “payaso destacado” o “proxeneta del petróleo”.

Como era de esperar, el ex primer ministro británico Tony Blair, gran amigo de Bush, también recibió su correspondiente salva. Fue calificado por el venezonlano de “inmoral”, “sinvergüenza” y “peón de Washington” por haberle instado instado a “acatar las reglas de la comunidad internacional”. Le llamó también “el principal aliado de Hitler-Danger-Bush, el genocida y asesino número uno que hay en este planeta”.

A la Consejera estadounidense de Seguridad, Condoleeza Rice, la calificó de “analfabeta”, durante un acto oficial celebrado en Caracas en 2004. Dijo de ella además que “disparó su artillería indigna contra nuestro pueblo”, por decir que “Chávez no debe oponerse al referéndum revocatorio”.

En 2006 llamó “canalla, tahúr y ladrón” al entonces candidato a la presidencia de Perú, Alan García. Éste entró al trapo llamándole “sinvergüenza” y “chico malcriado”.

Tras criticar a García, arremetió contra Alejandro Toledo, entonces presidente de Perú, afirmando que ambos eran “caimanes del mismo pozo” y amenazó con retirar a su embajador del país andino.

El anterior presidente mexicano, Vicente Fox, fue calificado de “cachorro del imperio” y “entreguista a EEUU”, en la polémica entre ambos por la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), iniciativa impulsada por USA.

Hugo Chávez se refirió al actual presidente mexicano Calderón como “ese caballerito”, lo tildó de “gran ignorante” y también lo llamó “burro”. Calderón replicó llamando a Chávez un “valentón”. Todo por un supuesto error de la agencia de noticias DPA, que habría confundido a Calderón con Bush.

Resulta que existe también un “anti-Chavez”, el ex-ministro de Interior colombiano, Fernando Londoño Hoyos, quien arremete habitualmente contra él con su verbo cáustico y habitual desprecio por el mandatario venezolano. Desde el vecino país, Londoño le califica a menudo como “mono peligroso” y “con ametralladora”, y utiliza su zoológica metáfora para equiparar a Chávez con los más temibles dictadores.

Claro es que su propio pueblo no se salva de Chávez. Dijo de unos obispos que criticaban su reforma constitucional: “Nos da vergüenza esos obispos que tenemos. Con qué tristeza los oía. Que Dios los perdone por su ignorancia, por su insensatez”, Además les acusó de “golpistas” y de ser responsables de “la masacre contra el pueblo”. Al cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga lo llamó “payaso imperialista”.

A unos estudiantes que protestaban contra él los llamó “loquitos” y “desesperaditos”.

También arremetió contra su ex ministro de Defensa, Raúl Baduel, al que llamó “traidor y peón de la derecha”.

Uno de los más célebres intercambios de insultos lo progonizó con el dirigente sindical Carlos Ortega. Chávez aludió al “fracaso” opositor y a su “victoria”, tras una huelga general, cuyos promotores “deberían estar en prisión por saboteadores, fascistas, inmorales y delincuentes”, añadiendo: “A nombre de los trabajadores, estos capos lo que hacen es mancharles el honor. Ortega es presidente ilegítimo de una directiva de la CTV conformada por bandidos, capos y fascistas”.

Su última y conocida hazaña fue llamar “fascista” al ex presidente español José María Aznar. Ya había tenido roces con él cuando éste reconoció el golpe de Estado de Pedro Carmona en Venezuela en 2002. Pero genio y figura: nada más al bajarse del avión que le dejaba en Santiago de Chile, había dedicado una florecita a la presidenta Bachelet, diciéndole que su propuesta de la “Cohesión Social”, como tema central de esta cita internacional era una falacia y que debería llamarse “transformación social”.

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