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Adhesión a la solicitud de modificación del escudo de Los Hinojosos‏

septiembre 14, 2011
Necesitamos Hinojoseños que se adhieran a esta iniciativa enviando un correo al ayuntamiento de Los Hinojosos.
Asunto: 
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Para: loshinojosos@dipucuenca.es
Sra. Alcaldesa de Los Hinojosos:
Actual que carece de la preceptiva aprobación de la Real Academia de La Historia.
Propuesto por D. José María Rubio Moya basado en datos históricos.

Cesáreo Fraile Izquierdo, con DNI XXXXXXXXX, se adhiere a la iniciativa de D. José María Rubio Moya para la modificación del escudo y bandera de nuestro pueblo, toda vez que se ha detectado irregularidades en su solicitud, al no tener en cuenta el preceptivo informe de la RealAcademia de La Historia, que se adjunta.
Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo CCII, Número III. Año 2005. 
Los Hinojosos 
(Cuenca) 
ESCUDO Y BANDERA 
   La forma plural del topónimo se debe a la existencia de dos jurisdicciones señoriales, una la Orden de Santiago, y otra de la casa de Villena Escalona. Esta circunstancia se ha querido recordar en el escudo de armas proyectado mediante la cruz espada de los caballeros de Santiago y una corona de tres florones. 
   
Es evidente que una corona de este tipo que modernamente se asigna como timbre de sus armas a los titulares de un marquesado, no representa precisamente al de Villena; en todo caso, a uno cualquiera o, mejor, genéricamente a esa categoría nobiliaria. Para recordar en un escudo de armas a la casa de Villena Escalona debe recurrirse, naturalmente, a los emblemas heráldicos que distinguen a este linaje. 
Por otra parte, si bien modernamente la cruz espada se acepta como emblema de la Orden de Santiago, es un uso carente de apoyo histórico. La cruz espada era el distintivo usado por los caballeros de la Orden, mientras que los estandartes, sellos, etc. aparecía el emblema propio de la Orden toda: la cruz floronada cantonada (o cargada) de veneras. También hoy se ha asignado a la cruz espada significaciones más desatinadas: el Apóstol Santiago, la ciudad de Compostela, toda Galicia…, nacidas de la ignorancia y propiciadoras de la tergiversación, no debemos aceptarlas. 
En la bandera aparece el escudo de armas rechazado, por lo que deberá prepararse otro proyecto que evite los inconvenientes señalados. 
                                                                           
                                                                   Faustino Menéndez Pidal.
Saludos.

ANIVERSARIO DE UN SIMBOLO. TREINTA AÑOS ONDEANDO

enero 25, 2010

La bandera de Castilla-La Mancha nació el 25 de enero de 1980, llegó antes que la propia Comunidad Autónoma, pero sus referentes se remontan a la época de la Reconquista

La bandera de las Cortes regionales, opta por una versión detallista del castillo, con ventanas de diferentes tamaños, zócalo y torres hexagonales.

El primer presidente de Castilla-La Mancha, cuando sólo era un ente preautonómico, contaba en una entrevista en 1996 cómo surgió la necesidad de hacerse con una bandera para la Región. «Yo recuerdo que asistía a las reuniones de presidentes y todos, en su coche, llevaban su correspondiente bandera autonómica, menos yo, cosa que a mi chófer le preocupaba mucho», confesó Antonio Fernández Galiano a la revista del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, que edita la Universidad. «Y entonces propuse a la oposición que nos reuniéramos para hablar de este asunto», recordó.
Esa reunión tuvo lugar en Albacete el 11 de enero de 1980. Después de analizar varias opciones se eligió la bandera actual, aunque Fernández Galiano hubiese preferido alguna modificación: «A mí personalmente me gustaba más una división en diagonal, en lugar de una división vertical, pero se votó y resultó elegida la que ahora conocemos». Así nació el primer símbolo de Castilla-La Mancha, que se aprobó oficialmente en un decreto del 25 de enero fechado en Guadalajara. Hoy, por tanto, cumple sus primeros 30 años ondeando.
El decreto se hizo hueco en el primer número del Boletín Oficial de la Región, el antecedente del Diario Oficial y que se publicó el 20 de octubre de 1980. Así, la bandera llegó antes que la propia Comunidad Autónoma, ya que Castilla-La Mancha no se consideró como tal hasta 1982. Incluso es más antigua que la bandera actual española, ya que la ‘rojigualda’ data de 1981, cuando se aprobó la versión constitucional del nuevo escudo. Además la bandera regional ha servido de inspiración, tanto para el escudo autonómico, que llegó después, como para otras banderas como la de la Universidad.

Modelo Reconquista
Aunque la Región haya sido un ‘invento’ de la Transición, los referentes de su bandera se remontan muy atrás, hasta la época de la Reconquista. Tal vez se explique porque el diseño fue obra de un académico de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando, Ramón José Maldonado Cocat. Entre sus credenciales, fue el autor de una buena parte de los escudos municipales de la provincia de Ciudad Real .
El ‘padre’ de la bandera escribió que en el 77 recibió el encargo de la UCD, Alianza Popular y el PSOE. «Después de las discusiones e informes pertinentes, se escogió la presentada por mí que no tiene más valor que su racionalidad», explicó.
Y es que al igual que el propio nombre de Castilla-La Mancha, la bandera también está partida en dos. La primera mitad, la que corresponde a Castilla, la describe el autor como «campo rojo carmesí» con un «castillo de tres torres de oro mazonadas de negro (señaladas las piedras) y aclaradas (las puertas y ventanas) de azul». Está inspirado en el pendón de Castilla, ya que las tierras que hoy forman la Región pertenecieron a este reino cristiano. El pendón de Castilla también se puede observar, por ejemplo, en la bandera de Castilla y León, o en el primer cuartel del escudo de España.
La segunda parte de la bandera regional se corresponde con la segunda parte del nombre, con La Mancha. «El segundo trozo de color blanco, en recuerdo de las Ordenes Militares de Calatrava, Santiago y San Juan, cuyas gloriosas milicias conquistaron, organizaron y administraron la tierra manchega y cuyos pendones fueron siempre blancos», explicó Maldonado.

Los cambios del tiempo
Las tres décadas que lleva izada han dejado su huella en la bandera, que no siempre cumple las características fijadas en el Estatuto. Si se aplica el rigor cromático, la primera parte de la bandera debe ser rojo carmesí, pero son muchas las banderas de Castilla-La Mancha que se acercan más a los tonos morados o incluso rosa fuerte. Tienen poco que ver con el rojo carmesí que inspira a la bandera de Castilla y León, y a otras de comunidades vecinas como Madrid y Murcia.
Si hay algo que se presta a las variaciones es el castillo, quizá porque sea la bandera regional que lo lleva más grande. Los hay de ‘fachada’ o en relieve, con un número de ventanas que van desde dos a cinco. Y para las versiones más complejas, se añaden puentes almenados entre las torres y los arcos de la puerta y las ventanas son una mezcla de herradura y conopial.
Por último, para los puristas de la geometría, la bandera tiene que estar formada por dos cuadrados iguales. Ahora bien, si se siguiera estrictamente este artículo el formato de la bandera de Castilla-La Mancha sería diferente al de resto de banderas autonómicas e internacionales. Por motivos prácticos se opta por incumplir el Estatuto, que por cierto en su nueva reforma sigue manteniendo que deben ser cuadrados, en lugar de cambiarlos por rectángulos.
Lo que sí se cumple casi siempre es la obligación de que la bandera de España esté en un lugar «preeminente», tal y como fijó el Estatuto antiguo y lo ratificará el nuevo. La diferencia es que con la reforma ahora también hay que hacer hueco a las estrellas de la UE, un espacio que ya llevaban mucho tiempo compartiendo en la solapa de los políticos o colgadas entre los farolillos de las verbenas.

La versión más regionalista
La bandera tiene un antecedente en los movimientos regionalistas de La Mancha de comienzos del siglo XX. Franscico Fuster Ruiz estudió sus orígenes, que se hallan en el Centro Regional Manchego, de Madrid, de donde partió la idea. La primera versión de la bandera se presentó en Daimiel el 10 de septiembre de 1906, en un mitin de carácter regionalista. Al parecer, este primer intento de bandera fue creado en esta localidad ciudadrealeña por un grupo de simpatizantes. Estaba dividida en cuatro partes, cada una de un color y con el escudo de cada provincia manchega. Negro para Toledo, rojo para Cuenca, azul para Ciudad Real y blanco para Albacete. El proyecto se volvió a retomar una década después. En diciembre de 1908 un grupo de alumnas de la Escuela Normal de Albacete visitó Madrid y en el Centro Regional Manchego ellas mismas propusieron bordar la bandera.
La versión albaceteña de la bandera de La Mancha se presentó en junio de 1919 en el Teatro Cervantes de la capital provincial. Mantenía la división en cuatro partes y los colores, pero en vez de los escudos de las provincias, en el centro bordaron el escudo de Alfonso XIII, con el Toisón de Oro. Aunque tuvo más éxito que la versión de Daimiel, tampoco llegó a fructificar del todo. Eso sí, su división en colores sigue presente en algunos modelos no oficiales y minoritarios que incluso han añadido la estrella de cinco puntas propia de las banderas independentistas de Cataluña o Galicia.
Luis J. Gómez / Toledo