Archive for the ‘catalanofobia’ Category

PONER FIRMES A LOS CATALANES CON EL EJERCITO

septiembre 12, 2009

Cuando se jugaba La Moncloa, Aznar elogiaba el catalán y concedía a CiU el fin de la mili obligatoria

Los cerebros del aznarismo confían en el Ejército para poner firmes a los catalanes

Diagnóstico inquietante, pero por desgracia exacto, el de José Montilla -ayer, 11 de septiembre, fiesta nacional de Cataluña- en declaraciones a la cadena SER: “El PP trabaja para que Cataluña no encaje en España”. Tan es así que el núcleo duro popular, que es el aznarismo, se ha quitado la careta en relación a Cataluña, de modo que sus satélites del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) afirman que, según cómo evolucionen los acontecimientos, habría que apelar al Ejército.
Antes, alguna vez, semejante estulticia la había manejado en público Manuel Fraga Iribarne respecto a Euskadi. Pero si alguien piensa que contenciosos históricos como el vasco o, más aún, el catalán podrían encauzarse razonablemente a través de una intervención militar o es un demente o un peligroso irresponsable.

Cerrilismo todo vale
Lo que está ocurriendo con el nuevo Estatut es una demostración de que el cerrilismo, o mejor dicho la estrategia del todo vale, sólo genera confusión, tensiones y riesgos innecesarios. El Estatut catalán ha sido casi copiado íntegramente por el de la Generalitat valenciana y por otras comunidades como Andalucía. Pero la derecha que controla el nacionalismo español absuelve a los demás, mientras castiga con insólita severidad a Cataluña.

Expertos en infamias
Claro que los cerebros ideológicos de Aznar exhiben con bochornosa rotundidad su desprecio hacia las actuales Fuerzas Armadas. Argumentado de otra manera: no tragan que el Ministerio de Defensa esté dirigido por Carme Chacón, una mujer de izquierdas y, además, catalana. Lanzan la insidia –por algo son expertos en infamias- sin tapujos ni escrúpulos. Sostienen que las Fuerzas Armadas se han convertido en un “laboratorio progresista” para el “feminismo”, el “homosexualismo” y el “transexualismo”.

Una y no cincuenta y una
Pero, naturalmente, los neocon de GEES, emparentados también con FAES, se plantean que el Ejército actúe en un contexto gubernamental bien distinto al de ahora. Con Aznar de presidente –o también con Mariano Rajoy y no digamos con Esperanza Aguirre-, la situación sería distinta, la virilidad sin tacha regresaría a las tropas y, en efecto, las Fuerzas Armadas garantizarían con las botas y no con los votos la “España una y no cincuenta y una” made in Blas Piñar.

Acrisolada tradición
Que los votos sean substituidos por las botas castrenses engarza con la más acrisolada tradición del españolismo conservador. En la Restauración canovista, los militares hacían y deshacían a su gusto. El Rey, mientras tanto, se dedicaba a borbonear a los políticos, a los gobiernos sucesivos y a jugar por lo demás a soldaditos. La Restauración la impuso, por cierto, el general Martínez Campos. En 1923 el golpe de Estado palaciego, impulsado por Alfonso XIII, terminó con el régimen de los partidos y condujo al general Primo de Rivera a la jefatura del Gobierno. Más tarde, en 1936, principalmente fueron los militares quienes organizaron –con respaldos de los poderes fácticos de siempre- la sublevación contra la II República, a la que fusilaron. Durante 40 años el general Franco Bahamonde ejerció de tirano.

Habla en cristiano
La lengua catalana fue singularmente mal tratada por el dictador Primo de Rivera. En los años del franquismo la persecución al catalán fue mucho más intensa todavía. “Habla en cristiano”, decían policías y falangistas a todos aquellos que osaban hablar en catalán, un idioma confinado a la intimidad personal o familiar. Es decir, que cuando Aznar declaró que él respetaba el catalán y lo elogiaba, pero que lo practicaba en la intimidad, no mentía. Sólo seguía una costumbre impuesta a palos.

El oro y el moro
Significativamente, este mismo Aznar -cuyos voceros sueñan con que el Ejército ponga a raya a vascos y catalanes- es el que dijo todo lo anterior en TV3, en un gesto que buscaba el voto de CiU. Como lo buscaba cuando les ofrecía el oro y el moro en financiación a cambio de que apoyaran su presidencia. En cuanto al Ejército, Aznar aceptó una medida diseñada por CiU y que consistía -como así fue- en acabar con la mili obligatoria. ¿Irá de nuevo Artur Mas al notario como respuesta a la fórmula castrense de poner firmes a los catalanes? No olvidemos el recurso presentado por los genoveses ante el Tribunal Constitucional contra el Estatut. Ni tampoco olvidemos las campañas mediáticas de los medios afines al PP contra Cataluña.

Enric Sopena es director de El Plural

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MONSTRUOS INVENTADOS

junio 29, 2009

Monstruos inventados, advenedizos, y otros personajes secundarios.
La escisión de Losantos es otro reducto muerto de la legislatura de la crispación.

La saturación de informaciones a la que estamos sometidos en la actualidad, junto con la gravedad de la situación económica y social, probablemente sean la causa de que a más de uno se le haya olvidado lo que sucedió la legislatura pasada. De 2004 a 2008 no fueron ni la “recesión”, ni la “crisis”, ni los “rescates millonarios”, ni siquiera la “morosidad”, los principales protagonistas. Un solo término se erigió como decisivo a la hora de catalogar dicho período de tiempo: la crispación, y así se justificó gran parte de las decisiones políticas que entonces se tomaron.
La crispación consistía en un destructor clima de opinión y de discusión que se había convertido en toda una forma de hacer política. De este modo, los dos principales partidos perdieron las formas, y ciertos medios de comunicación contribuyeron al espectáculo, bajando el listón de sus informaciones y, en muchos casos, haciendo valer la siguiente regla: a partidos e iniciativas populistas no se les sirve mejor que a través de periódicos y medios de comunicación amarillos.

Nuevos personajes
Este espectáculo –en una legislatura sin apenas atentados de ETA y con un crecimiento del PIB del 3% aproximadamente- supuso un auténtico filón para determinados medios y profesionales de la comunicación y la vida pública en general que fabricaron el mensaje que el descrito caldo de cultivo político estaba pidiendo a voces. La sociedad española se llenó de nuevos personajes.

Moa, Ciutadans, Alcaraz…
De este modo, la catalanofobia –Estatut, Maragall, Rovira- engendró la solución Ciutadans; el “proceso de rendición” ante ETA –connivencia con el 11-M, entrega de Navarra y, sobre todo, negociación- llevó consigo la radicalización de movimientos que, como la AVT y el Foro Ermua, habían cumplido hasta el momento una función muy distinta en la democracia; la Ley de la Memoria Histórica levantó a algún Pío Moa que otro, pero, sobre todo, a grupúsculos de extrema derecha que creyeron llegado el momento de volver a lucir los emblemas del imperio.

Antiguos papeles de reparto
Del mismo modo, personajes advenedizos como Rosa Díez –derrotada en su intención de ser secretaria general del PSE y del PSOE-, Jiménez Losantos –hasta hacía poco, un segunda fila del Sindicato del Crimen-, o el oscuro Luis del Pino –antes de publicar sus historias, un ingeniero informático-, pasaron de lugares relativamente discretos a marcar verdaderamente la agenda política de cada día. El colmo de este fenómeno se produjo cuando, en un foro de Libertad Digital moderado por el mencionado Del Pino, un grupo de lectores crearon “Los peones negros”, suerte de fans de este nuevo gurú que, a partir de entonces, pedirían “la verdad del 11-M” el 11 de cada mes. De este modo, el afán de lucro de un determinado medio de comunicación (en este caso, Libertad Digital) terminó por fabricar o producir este tipo de perniciosos efectos reales.

Marzo 2008: sin cambios
Pero esta procesión de simulacros y monstruos inventados no pudo alterar las cosas. Marzo de 2008 mantuvo a Zapatero en el poder. A partir de entonces, los cambios no se hicieron esperar: ruptura de la AVT con los Peones Negros y salida de Alcaraz del colectivo, con la desestalinización de la principal asociación de víctimas; crisis y escisiones en Ciutadans y Foro Ermua; depuración de la cúpula conspiranoica del PP: Del Burgo, Zaplana, Acebes, Pujalte, Alicia Castro, Astarloa, que desaparecieron del mapa. Otras consecuencias: ruptura en UPN, firma informal de un nuevo pacto antiterrorista PP-PSOE, desaparición y olvido del ácido bórico…

El caso de Losantos
Desconocemos a estas alturas el papel que otro de estos reductos, UPyD –nacido al calor del “España se rompe”-, pueda desempeñar en el futuro de la política nacional. Por ahora, se mantienen. Entretanto, el caso de Jiménez Losantos deviene en otro síntoma más de esa enfermedad de la que el organismo político español parece haberse recuperado ligeramente. Con el despido hecho ya oficial, el locutor más madrugador se refugiará en una habitación de Libertad Digital para hacer andar Es Radio. Esta nueva emisora supone otra escisión de facto dentro de la extrema derecha mediática, que a partir del próximo curso girará en torno a tres polos: el oscuro conglomerado Intereconomía, la Cadena COPE del gris Nacho Villa y Libertad Digital, con o sin alianzas con el volátil director de El Mundo, Pedro J. Ramírez.

Una derrota
No debemos engañarnos: Es Radio no es, ni mucho menos, una victoria de la libertad, una consecuencia de cómo la verdad está siendo acorralada, ni el fruto de una mente maravillosa. Losantos y los suyos tienen bien presente que han vuelto a fracasar. Como ya lo hicieran en Antena 3 Radio y en ABC, estos locutores –con César Vidal como última adquisición- se han visto forzados a volver a mudarse, esta vez a su propia casa, para poder seguir colocando su producto en el mercado.

El final de un ciclo
No queda muy claro qué será Es Radio: de qué oyentes va a vivir, qué estrategias llevará para extenderse por todo el tejido español o, también, qué problemas surgirán entre sus miembros, no siempre tan fieles y afectuosos entre sí como parece a primera vista. Lo que sí es probable es que, con esta escisión, nos encontramos al final de un ciclo en lo relativo a ciertos medios de comunicación. Un estilo de hacer periodismo o propaganda que probablemente sea visto con peores ojos durante mucho tiempo, y que llevará consigo que estos profesionales difícilmente vuelvan a salir de la madriguera desde la que el próximo mes de septiembre comenzarán a hacer oír sus nuevos ladridos.

Andrés Villena es economista e Investigador en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga

villenaoliver@gmail.com

MONSTRUOS INVENTADOS

junio 29, 2009

Monstruos inventados, advenedizos, y otros personajes secundarios.
La escisión de Losantos es otro reducto muerto de la legislatura de la crispación.

La saturación de informaciones a la que estamos sometidos en la actualidad, junto con la gravedad de la situación económica y social, probablemente sean la causa de que a más de uno se le haya olvidado lo que sucedió la legislatura pasada. De 2004 a 2008 no fueron ni la “recesión”, ni la “crisis”, ni los “rescates millonarios”, ni siquiera la “morosidad”, los principales protagonistas. Un solo término se erigió como decisivo a la hora de catalogar dicho período de tiempo: la crispación, y así se justificó gran parte de las decisiones políticas que entonces se tomaron.
La crispación consistía en un destructor clima de opinión y de discusión que se había convertido en toda una forma de hacer política. De este modo, los dos principales partidos perdieron las formas, y ciertos medios de comunicación contribuyeron al espectáculo, bajando el listón de sus informaciones y, en muchos casos, haciendo valer la siguiente regla: a partidos e iniciativas populistas no se les sirve mejor que a través de periódicos y medios de comunicación amarillos.

Nuevos personajes
Este espectáculo –en una legislatura sin apenas atentados de ETA y con un crecimiento del PIB del 3% aproximadamente- supuso un auténtico filón para determinados medios y profesionales de la comunicación y la vida pública en general que fabricaron el mensaje que el descrito caldo de cultivo político estaba pidiendo a voces. La sociedad española se llenó de nuevos personajes.

Moa, Ciutadans, Alcaraz…
De este modo, la catalanofobia –Estatut, Maragall, Rovira- engendró la solución Ciutadans; el “proceso de rendición” ante ETA –connivencia con el 11-M, entrega de Navarra y, sobre todo, negociación- llevó consigo la radicalización de movimientos que, como la AVT y el Foro Ermua, habían cumplido hasta el momento una función muy distinta en la democracia; la Ley de la Memoria Histórica levantó a algún Pío Moa que otro, pero, sobre todo, a grupúsculos de extrema derecha que creyeron llegado el momento de volver a lucir los emblemas del imperio.

Antiguos papeles de reparto
Del mismo modo, personajes advenedizos como Rosa Díez –derrotada en su intención de ser secretaria general del PSE y del PSOE-, Jiménez Losantos –hasta hacía poco, un segunda fila del Sindicato del Crimen-, o el oscuro Luis del Pino –antes de publicar sus historias, un ingeniero informático-, pasaron de lugares relativamente discretos a marcar verdaderamente la agenda política de cada día. El colmo de este fenómeno se produjo cuando, en un foro de Libertad Digital moderado por el mencionado Del Pino, un grupo de lectores crearon “Los peones negros”, suerte de fans de este nuevo gurú que, a partir de entonces, pedirían “la verdad del 11-M” el 11 de cada mes. De este modo, el afán de lucro de un determinado medio de comunicación (en este caso, Libertad Digital) terminó por fabricar o producir este tipo de perniciosos efectos reales.

Marzo 2008: sin cambios
Pero esta procesión de simulacros y monstruos inventados no pudo alterar las cosas. Marzo de 2008 mantuvo a Zapatero en el poder. A partir de entonces, los cambios no se hicieron esperar: ruptura de la AVT con los Peones Negros y salida de Alcaraz del colectivo, con la desestalinización de la principal asociación de víctimas; crisis y escisiones en Ciutadans y Foro Ermua; depuración de la cúpula conspiranoica del PP: Del Burgo, Zaplana, Acebes, Pujalte, Alicia Castro, Astarloa, que desaparecieron del mapa. Otras consecuencias: ruptura en UPN, firma informal de un nuevo pacto antiterrorista PP-PSOE, desaparición y olvido del ácido bórico…

El caso de Losantos
Desconocemos a estas alturas el papel que otro de estos reductos, UPyD –nacido al calor del “España se rompe”-, pueda desempeñar en el futuro de la política nacional. Por ahora, se mantienen. Entretanto, el caso de Jiménez Losantos deviene en otro síntoma más de esa enfermedad de la que el organismo político español parece haberse recuperado ligeramente. Con el despido hecho ya oficial, el locutor más madrugador se refugiará en una habitación de Libertad Digital para hacer andar Es Radio. Esta nueva emisora supone otra escisión de facto dentro de la extrema derecha mediática, que a partir del próximo curso girará en torno a tres polos: el oscuro conglomerado Intereconomía, la Cadena COPE del gris Nacho Villa y Libertad Digital, con o sin alianzas con el volátil director de El Mundo, Pedro J. Ramírez.

Una derrota
No debemos engañarnos: Es Radio no es, ni mucho menos, una victoria de la libertad, una consecuencia de cómo la verdad está siendo acorralada, ni el fruto de una mente maravillosa. Losantos y los suyos tienen bien presente que han vuelto a fracasar. Como ya lo hicieran en Antena 3 Radio y en ABC, estos locutores –con César Vidal como última adquisición- se han visto forzados a volver a mudarse, esta vez a su propia casa, para poder seguir colocando su producto en el mercado.

El final de un ciclo
No queda muy claro qué será Es Radio: de qué oyentes va a vivir, qué estrategias llevará para extenderse por todo el tejido español o, también, qué problemas surgirán entre sus miembros, no siempre tan fieles y afectuosos entre sí como parece a primera vista. Lo que sí es probable es que, con esta escisión, nos encontramos al final de un ciclo en lo relativo a ciertos medios de comunicación. Un estilo de hacer periodismo o propaganda que probablemente sea visto con peores ojos durante mucho tiempo, y que llevará consigo que estos profesionales difícilmente vuelvan a salir de la madriguera desde la que el próximo mes de septiembre comenzarán a hacer oír sus nuevos ladridos.

Andrés Villena es economista e Investigador en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga

villenaoliver@gmail.com

MONSTRUOS INVENTADOS

junio 29, 2009

Monstruos inventados, advenedizos, y otros personajes secundarios.
La escisión de Losantos es otro reducto muerto de la legislatura de la crispación.

La saturación de informaciones a la que estamos sometidos en la actualidad, junto con la gravedad de la situación económica y social, probablemente sean la causa de que a más de uno se le haya olvidado lo que sucedió la legislatura pasada. De 2004 a 2008 no fueron ni la “recesión”, ni la “crisis”, ni los “rescates millonarios”, ni siquiera la “morosidad”, los principales protagonistas. Un solo término se erigió como decisivo a la hora de catalogar dicho período de tiempo: la crispación, y así se justificó gran parte de las decisiones políticas que entonces se tomaron.
La crispación consistía en un destructor clima de opinión y de discusión que se había convertido en toda una forma de hacer política. De este modo, los dos principales partidos perdieron las formas, y ciertos medios de comunicación contribuyeron al espectáculo, bajando el listón de sus informaciones y, en muchos casos, haciendo valer la siguiente regla: a partidos e iniciativas populistas no se les sirve mejor que a través de periódicos y medios de comunicación amarillos.

Nuevos personajes
Este espectáculo –en una legislatura sin apenas atentados de ETA y con un crecimiento del PIB del 3% aproximadamente- supuso un auténtico filón para determinados medios y profesionales de la comunicación y la vida pública en general que fabricaron el mensaje que el descrito caldo de cultivo político estaba pidiendo a voces. La sociedad española se llenó de nuevos personajes.

Moa, Ciutadans, Alcaraz…
De este modo, la catalanofobia –Estatut, Maragall, Rovira- engendró la solución Ciutadans; el “proceso de rendición” ante ETA –connivencia con el 11-M, entrega de Navarra y, sobre todo, negociación- llevó consigo la radicalización de movimientos que, como la AVT y el Foro Ermua, habían cumplido hasta el momento una función muy distinta en la democracia; la Ley de la Memoria Histórica levantó a algún Pío Moa que otro, pero, sobre todo, a grupúsculos de extrema derecha que creyeron llegado el momento de volver a lucir los emblemas del imperio.

Antiguos papeles de reparto
Del mismo modo, personajes advenedizos como Rosa Díez –derrotada en su intención de ser secretaria general del PSE y del PSOE-, Jiménez Losantos –hasta hacía poco, un segunda fila del Sindicato del Crimen-, o el oscuro Luis del Pino –antes de publicar sus historias, un ingeniero informático-, pasaron de lugares relativamente discretos a marcar verdaderamente la agenda política de cada día. El colmo de este fenómeno se produjo cuando, en un foro de Libertad Digital moderado por el mencionado Del Pino, un grupo de lectores crearon “Los peones negros”, suerte de fans de este nuevo gurú que, a partir de entonces, pedirían “la verdad del 11-M” el 11 de cada mes. De este modo, el afán de lucro de un determinado medio de comunicación (en este caso, Libertad Digital) terminó por fabricar o producir este tipo de perniciosos efectos reales.

Marzo 2008: sin cambios
Pero esta procesión de simulacros y monstruos inventados no pudo alterar las cosas. Marzo de 2008 mantuvo a Zapatero en el poder. A partir de entonces, los cambios no se hicieron esperar: ruptura de la AVT con los Peones Negros y salida de Alcaraz del colectivo, con la desestalinización de la principal asociación de víctimas; crisis y escisiones en Ciutadans y Foro Ermua; depuración de la cúpula conspiranoica del PP: Del Burgo, Zaplana, Acebes, Pujalte, Alicia Castro, Astarloa, que desaparecieron del mapa. Otras consecuencias: ruptura en UPN, firma informal de un nuevo pacto antiterrorista PP-PSOE, desaparición y olvido del ácido bórico…

El caso de Losantos
Desconocemos a estas alturas el papel que otro de estos reductos, UPyD –nacido al calor del “España se rompe”-, pueda desempeñar en el futuro de la política nacional. Por ahora, se mantienen. Entretanto, el caso de Jiménez Losantos deviene en otro síntoma más de esa enfermedad de la que el organismo político español parece haberse recuperado ligeramente. Con el despido hecho ya oficial, el locutor más madrugador se refugiará en una habitación de Libertad Digital para hacer andar Es Radio. Esta nueva emisora supone otra escisión de facto dentro de la extrema derecha mediática, que a partir del próximo curso girará en torno a tres polos: el oscuro conglomerado Intereconomía, la Cadena COPE del gris Nacho Villa y Libertad Digital, con o sin alianzas con el volátil director de El Mundo, Pedro J. Ramírez.

Una derrota
No debemos engañarnos: Es Radio no es, ni mucho menos, una victoria de la libertad, una consecuencia de cómo la verdad está siendo acorralada, ni el fruto de una mente maravillosa. Losantos y los suyos tienen bien presente que han vuelto a fracasar. Como ya lo hicieran en Antena 3 Radio y en ABC, estos locutores –con César Vidal como última adquisición- se han visto forzados a volver a mudarse, esta vez a su propia casa, para poder seguir colocando su producto en el mercado.

El final de un ciclo
No queda muy claro qué será Es Radio: de qué oyentes va a vivir, qué estrategias llevará para extenderse por todo el tejido español o, también, qué problemas surgirán entre sus miembros, no siempre tan fieles y afectuosos entre sí como parece a primera vista. Lo que sí es probable es que, con esta escisión, nos encontramos al final de un ciclo en lo relativo a ciertos medios de comunicación. Un estilo de hacer periodismo o propaganda que probablemente sea visto con peores ojos durante mucho tiempo, y que llevará consigo que estos profesionales difícilmente vuelvan a salir de la madriguera desde la que el próximo mes de septiembre comenzarán a hacer oír sus nuevos ladridos.

Andrés Villena es economista e Investigador en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga

villenaoliver@gmail.com