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EL 48% VOTARIA ENCONTRA DE CHAVEZ

octubre 16, 2009

Chávez como espejo K: 48% votaría contra él, pero por atomización de rivales, igual puede ganar

“Si las elecciones legislativas fueran el próximo domingo 18/10, el 48% de los venezolanos votaría por otros candidatos distintos a los chavistas”, dijo Oscar Schemel, director de Hinterlaces. Sin embargo, la atomización de la oposición vuelve muy probable el triunfo de Hugo Chávez.

Reporte de Unión Radio, de Caracas, Venezuela:

“El director de la encuestadora Hinterlaces, Oscar Schemel, indicó este viernes 16/10que en la última medición se refleja que casi la mitad de los venezolanos votaría en las elecciones parlamentarias por candidatos distintos al oficialismo.

“Si las elecciones legislativas fueran el próximo domingo, el 48% de los venezolanos votaría por otros candidatos distintos a los chavistas, 31% votaría por los candidatos del presidente Chávez y un 18% no está motivado para ir a votar”, reveló en Unión Radio.

A su juicio, estos indicadores demostrarían que la mitad de la población es permeable a otra alternativa al proceso revolucionario, de allí que en los últimos días se note un esfuerzo desde el aparato propagandístico del gobierno por acentuar los logros simbólicos obtenidos en esta década.

“La gente está entendiendo que con inseguridad no hay inclusión, que con pobreza no hay reconocimiento, que con desempleo no hay oportunidades”, reflexionó Schemel quien colocó en este panorama el rol que debe jugar la oposición.

“El reto de la oposición es proponer un modelo de inclusión superior basado en el empleo, las oportunidades, las inversiones y con acento en el reconocimiento de la condición popular”.

La demanda de la población es la unidad, “hay fatiga por la confrontación, la etapa de la revancha social ya está pasando, lo que exigen son oportunidades”.

Enfatizó que las propuestas alternativas deben poner énfasis en el reconocimiento de los sectores populares.

En esta encuesta, concluida a principios de octubre, se mantiene la caída en la popularidad del presidente, Hugo Chávez, y el apoyo a la gestión del gobierno, aunque todavía no surge una alternativa del lado opositor. Sólo un 35% votaría en unas elecciones presidenciales por el primer mandatario nacional.

“Hay descontento, eso es innegable y eso amenaza el liderazgo del presidente Chávez. Hoy sólo 1 de 4 venezolanos, el 25% de los entrevistados, obtiene una opinión muy positiva del presidente, hay un 19% adicional que la califica de regular a buena, pero más del 50% tiene una opinión negativa de la gestión del presidente”.

Explica que el 25% es el apoyo sólido y leal al presidente que sigue siendo significativo. Schemel lo atribuye al éxito del aparato propagandístico del gobierno, “es muy eficaz e envidiable”.

En cuanto a la intención de voto, señaló que sólo el 37% de los venezolanos tiene mucha confianza en el presidente Chávez, y el 55% ninguna o poca confianza, “y esto es importante cuando medimos la intención de voto”.

“61% considera que el presidente Chávez debe entregar el poder en 2012 a otro liderazgo. Este es un país acostumbrado a la alternancia que valora la renovación del liderazgo en el poder, este es un país plural que apuesta por los valores democráticos”.

“Si el próximo domingo fueran las elecciones para elegir el Presidente, sólo el 35% votaría por el presidente Chávez”.

Schemel atribuye la caída del presidente a sus propios errores e ineficiencia que en el surgimiento de una alternativa opositora, “y allí está la gran oportunidad del presidente Chávez que pudiera recuperar algo de la popularidad perdida, pero lo que sucede ahora es que el discurso presidencial adolece de fatiga y ya no tiene la misma influencia y no tiene una oferta atractiva”.

Citó el caso de las misiones sociales, que a su juicio, ya han perdido impacto simbólico y material. “El discurso presidencial comienza a presentar señales de fatiga”.

Ante estos escenarios estadísticos, Schemel insiste en que “hay una oportunidad para la oposición”.

“Se mantiene el clima de pesimismo, de insatisfacción con relación a lo que está ocurriendo en el país, el 54% de los venezolanos piensa que el país va por mal camino, es una tendencia importante, porque nos habla de insatisfacción y desesperanza, de frustración”.

Sobre el discurso ideológico del presidente acentuado desde febrero pasado, sólo el 36% está de acuerdo con la idea del socialismo del siglo 21, “ha venido disminuyendo”.

“La gente está buscando una mezcla de justicia con desarrollo, de programas sociales con empleo e inversión, a esa mezcla la gente le llama democracia, donde todos tenemos oportunidades”.

En otras cifras, reveló que el modelo cubano tiene un rechazo del 85%, las expresiones de ser rico es malo superan el rechazo de 80%, un poco más del 60% de los venezolanos piensa que la propiedad privada está amenazada y está en desacuerdo con las nacionalizaciones y expropiaciones.

Nuevamente el grueso de la población no se declara chavista u opositor. El 29% se autodefine como chavista, un 17% se autodefine como opositor, y un 52% como ni-ni”.

Señaló que los factores que adversan al gobierno “no puede tener un discurso opositor, ni antichavista, tiene que ser una propuesta superior, el país es ni-ni”, indicó Schemel.

Considera que una estrategia electoral se debe concentrar en este sector de los venezolanos, que es la mitad del país, “y el país está atrapado entre 2 minorías y hay que darle una salida”.

Resaltó que los problemas agobian a la población, como la inseguridad, el alto costo de la vida, el desabastecimiento, mientras que el descontento es mayor en los grandes centros urbanos, donde hay menos dependencia de las instituciones gubernamentales, agregó.

Hizo la salvedad en que aún cuando el presidente Chávez cae en su popularidad, “levemente ha caído también la oposición. Todavía no hay una alternativa que canalice el descontento”.

“Todavía no hay ruptura” en los sectores populares con el chavismo, y esto obedece a que los más desposeídos siguen observando “la mirada de desprecio” por parte de la oposición.

Ficha técnica: Una encuesta en hogares, 1483 entrevistas en 21 estados del país, muestreo estratificado, semi probabilístico, aleatorio, el error muestral de 2, 8%, nivel de confianza 96% y el levantamiento de la información se hizo entre el 25 de septiembre y el 4 de octubre.

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VENEZUELA EN LA ENCRUCIJADA

octubre 14, 2009

Hace ya diez años que Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales venezolanas y comenzó el proceso que se ha venido a denominar como “Revolución Bolivariana”, la cuál se extiende ya por otros muchos países latinoamericanos de toda Suramérica, cuyo denominador comun actual es su matriz ideológica: “el socialismo del Siglo XXI”.

Desde entonces, en Venezuela se han ido produciendo un conjunto de procesos de cambios, invirtiendo la dinámica anterior en la que el neoliberalismo era hegemónico en toda Latinoamérica y ha devuelto la esperanza a millones de personas, que hoy en día albergan en sus corazones la llama de la esperanza de un mundo nuevo y diferente, un mundo en el que el capitalismo pueda ser superado y transformado, y en su lugar seamos capaces de crear un sistema socialista que funcione y sea una alternativa al sistema económico actual.

Sin embargo, el carácter socialista de la Revolución Bolivariana no vino con la victoria en 1999 en las elecciones. Quizás quien mejor lo explicar al respecto es Armiche Padrón, secretario del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en Sucre:

Primero, la revolución bolivariana no ha sido una revolución socialista desde que se inició. Se plantea como una revolución nacionalista con conceptos básicos de rescate de lo nacional y democracia participativa. Se avanza y se generan cambios, empieza a articularse una política social de inclusión fundamental con misiones y esa profundización generó adversidades y antagonismos. Llega el 2004 y el Presidente Chávez da en su discurso el carácter antiimperialista de la revolución bolivariana y el carácter socialista se viene a plantear con la última elección presidencial. La construcción del socialismo no es del año 1998, la idea se plantea en 2006 por tanto, ni siquiera se ha comenzado a transitar el camino de la construcción del socialismo. Falta apertura al debate ideológico para definir elementos que apuntalen el socialismo y que es simplemente elevar la calidad de vida del pueblo venezolano.

Lo que no se puede negar hoy en día, pese a todo, son los éxitos alcanzados. Tampoco me voy a extender en todos ellos y hacer una recopilación. Valga como ejemplo algunos de esos éxitos, como los que hace unos meses recogíamos en esta otra entrada sobre Venezuela, u otros como pudieran ser: la reducción de la pobreza extrema, la mejora en la calidad media de vida de los venezolanos, etc, etc…, todo ello además soportando una ofensiva de mentiras, ataques y manipulaciones desde la prensa occidental.

Pese a los errores que, por supuesto, los hay en Venezuela, podemos decir que si hiciéramos un balance entre éxitos y fracasos, el balance sería positivo para el pueblo venezolano.

Pero en estos últimos tiempos es cierto que empiezan a llegar una serie de vientos y noticias preocupantes desde Venezuela. Especialmente las referidas a los abusos de una casta burócrata de funcionarios del Estado venezolano, sobretodo de cuadros intermedios, aunque con raíces también en los cargos superiores que son los que en el fondo permiten hacer y no dan un golpe de mano. Estas personas, gracias a la abundancia de divisas que entran en el país gracias a la exportación de petróleo, meten mano como quieren y se está generando un cierto corporativismo y amiguismo, lo que ha generado la consolidación de un grupo de personas que ahora se viene a llamar la “boliburguesía”.

Ciertamente se ha generado una recomposición dentro de la burguesía nacional, igual que en la época de Carlos Andrés Pérez surgieron los doce apóstoles. En Venezuela, esta revolución, por la forma que tiene de llevarse y por las características naturales en las cuales ha crecido, ha permitido el surgimiento de nuevos sectores económicos muy vinculados al Psuv, organización que nace como partido del gobierno. No hubo una transferencia del MVR, pienso que el MVR tenía mucha más solidez ideológica que el Psuv. El Psuv abrió mucho más las compuertas, que no es pecaminoso, pero uno de los riesgos que se corre es ese. Sin duda, hay una boliburguesía, un nuevo sector económico que cobijándose en el manto del gobierno venezolano se ha fortalecido económicamente y no estamos dispuestos a permitir que esas personas se erijan ahora como vanguardia política de la revolución. Ahí está el PCV, para enfrentar a esos sectores de la boliburguesía que expresan esa derecha endógena que trabaja para el chavismo sin Chávez.

Y al respecto, lo que señala Armiche Padrón, de quien también es el fragmento que acabo de citar, hay algo que me parece bastante importante destacar, y es sobre el funcionamiento del PSUV, un partido con más afiliados que votantes, un partido que apenas hace vida interna salvo en sus órganos ejecutivos de dirección y en tiempos de campaña, cuando organiza los batallones electorales, un partido en el que en sus elecciones internas Chávez metió mano para cambiar a unos pocos de los candidatos ganadores, … enfin, un partido que no funciona como debiera, y que está formado no solo por quienes creen en la Revolución Bolivariana, sino los que quieren vivir a costa y gracias a la Revolución Bolivariana.

Pero no es tiempo de desilusionarse ni de renegar de la Revolución Bolivariana. Es momento de reflexionar, parase a evaluar los aciertos y los fallos que tiene actualmente Venezuela, y tomar conciencia de los fallos para poder corregirlos, para seguir avanzado profundizando en el Socialismo del Siglo XXI. Aunque obviamente no soy yo ni los occidentales los que tenemos que reflexionar. Son los propios venezolanos quienes han de parse a reflexionar, analizar y prepar una nueva vuelta de tuerca de la Revolución Bolivariana, empezando por el propio presidente.

Es el momento de un nuevo giro, es el momento de que la Revolución Bolivariana vuelva a tomar la iniciativa y deje descolocada a la oposición. Es el momento de vencer o morir.

EL VOCABULARIO DE CHAVEZ

octubre 3, 2009

Un corresponsal de la BBC le preguntó en directo: “¿Por qué gasta el dinero del petróleo venezolano en el exterior y no en Venezuela?” a lo cual el Presidente, encolerizado, respondió: “La pregunta es una estupidez y no voy a contestarla porque no contesto estupideces y si respondiera sería también un estúpido“, remachando: “Esta pregunta sólo se le puede ocurrir a un estúpido“.

En un viaje a Nicaragua, a quien perdonó la deuda de 33,3 millones de dólares que mantenía con Venezuela y otorgó créditos por 5,4 millones de dólares a diversas empresas nicaragüenses, arremetió contra los opositores de ese país a quienes llamó “loros y lacayos”.

En enero de 2007 se despachó contra el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, calificándole de “pendejo desde la p hasta la o” y, haciendo chistes con su apellido, “insulso”, y le recomendó dimitir.

El presidente estadounidense, George W. Bush, recibe lo más granado de su florilegio verbal. En el estrado de la ONU le llamó “diablo”, ”tirano” y ”mentiroso”, y dijo, refiriéndose a él: “Ayer el diablo estuvo aquí, aún huele a azufre” tras criticar su política exterior y acusar a la CIA del asesinato de un ex ministro de Allende. En una visita a Harlem continuó con la traca llamándole “alcohólico”, “enfermo” y “acomplejado”, concluyendo con su pena por los Estados Unidos que tienen “el diablo en casa”. La prensa de Estados Unidos le dedica lindezas como “payaso destacado” o “proxeneta del petróleo”.

Como era de esperar, el ex primer ministro británico Tony Blair, gran amigo de Bush, también recibió su correspondiente salva. Fue calificado por el venezonlano de “inmoral”, “sinvergüenza” y “peón de Washington” por haberle instado instado a “acatar las reglas de la comunidad internacional”. Le llamó también “el principal aliado de Hitler-Danger-Bush, el genocida y asesino número uno que hay en este planeta”.

A la Consejera estadounidense de Seguridad, Condoleeza Rice, la calificó de “analfabeta”, durante un acto oficial celebrado en Caracas en 2004. Dijo de ella además que “disparó su artillería indigna contra nuestro pueblo”, por decir que “Chávez no debe oponerse al referéndum revocatorio”.

En 2006 llamó “canalla, tahúr y ladrón” al entonces candidato a la presidencia de Perú, Alan García. Éste entró al trapo llamándole “sinvergüenza” y “chico malcriado”.

Tras criticar a García, arremetió contra Alejandro Toledo, entonces presidente de Perú, afirmando que ambos eran “caimanes del mismo pozo” y amenazó con retirar a su embajador del país andino.

El anterior presidente mexicano, Vicente Fox, fue calificado de “cachorro del imperio” y “entreguista a EEUU”, en la polémica entre ambos por la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), iniciativa impulsada por USA.

Hugo Chávez se refirió al actual presidente mexicano Calderón como “ese caballerito”, lo tildó de “gran ignorante” y también lo llamó “burro”. Calderón replicó llamando a Chávez un “valentón”. Todo por un supuesto error de la agencia de noticias DPA, que habría confundido a Calderón con Bush.

Resulta que existe también un “anti-Chavez”, el ex-ministro de Interior colombiano, Fernando Londoño Hoyos, quien arremete habitualmente contra él con su verbo cáustico y habitual desprecio por el mandatario venezolano. Desde el vecino país, Londoño le califica a menudo como “mono peligroso” y “con ametralladora”, y utiliza su zoológica metáfora para equiparar a Chávez con los más temibles dictadores.

Claro es que su propio pueblo no se salva de Chávez. Dijo de unos obispos que criticaban su reforma constitucional: “Nos da vergüenza esos obispos que tenemos. Con qué tristeza los oía. Que Dios los perdone por su ignorancia, por su insensatez”, Además les acusó de “golpistas” y de ser responsables de “la masacre contra el pueblo”. Al cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga lo llamó “payaso imperialista”.

A unos estudiantes que protestaban contra él los llamó “loquitos” y “desesperaditos”.

También arremetió contra su ex ministro de Defensa, Raúl Baduel, al que llamó “traidor y peón de la derecha”.

Uno de los más célebres intercambios de insultos lo progonizó con el dirigente sindical Carlos Ortega. Chávez aludió al “fracaso” opositor y a su “victoria”, tras una huelga general, cuyos promotores “deberían estar en prisión por saboteadores, fascistas, inmorales y delincuentes”, añadiendo: “A nombre de los trabajadores, estos capos lo que hacen es mancharles el honor. Ortega es presidente ilegítimo de una directiva de la CTV conformada por bandidos, capos y fascistas”.

Su última y conocida hazaña fue llamar “fascista” al ex presidente español José María Aznar. Ya había tenido roces con él cuando éste reconoció el golpe de Estado de Pedro Carmona en Venezuela en 2002. Pero genio y figura: nada más al bajarse del avión que le dejaba en Santiago de Chile, había dedicado una florecita a la presidenta Bachelet, diciéndole que su propuesta de la “Cohesión Social”, como tema central de esta cita internacional era una falacia y que debería llamarse “transformación social”.