Archive for the ‘fraternidad’ Category

EL ENCANTO DE LOS ORIXÁS

noviembre 27, 2009

Toda cultura, cuando alcanza un elevado grado de complejidad, encuentra su expresión artística, literaria y espiritual. Pero al crear una religión a partir de una experiencia profunda del Misterio del mundo, alcanza su madurez y apunta hacia valores universales. Es lo que ha sucedido con la Umbanda, religión nacida en Niterói, Río de Janeiro, en 1908, bebiendo de las fuentes de la más genuina brasilidad, hecha de europeos, de africanos y de indígenas. En un contexto de desamparo social, con millares de personas desenraizadas, venidas de la selva y de los rincones más distantes del Brasil profundo, desempleadas, enfermas por la notoria insalubridad de Río a principios del siglo XX, irrumpió una fortísima experiencia espiritual.

Una persona del interior, Zélio Moraes, declara la comunicación de la Divinidad bajo la figura del Caboclo das Sete Encruzilhadas, de la tradición indígena y del Preto Velho de la tradición de los esclavos. Esa revelación tiene como principales destinatarios a los humildes desposeídos de todo apoyo material y espiritual. Quiere reforzar en ellos la percepción de la profunda igualdad entre todos, hombres y mujeres; se propone potenciar la caridad y el amor fraterno, mitigar las injusticias, consolar a los afligidos y reintegrar al ser humano en la naturaleza bajo la guía del Evangelio y de la figura sagrada del Divino Maestro Jesús.

El nombre Umbanda está cargado de significado. Está compuesto de OM (el sonido originario del universo en las tradiciones orientales) y de BANDHA (movimiento incesante de la fuerza divina). Sincretiza de forma creativa elementos de las varias tradiciones religiosas de nuestro país creando un sistema coherente. Privilegia las tradiciones del Candomblé de Bahía por ser las más populares y próximas a los seres humanos en sus necesidades. Pero no las considera como entidades, sino como fuerzas o espíritus puros que a través de los Guías espirituales se acercan a las personas para ayudarlas. Los Orixás, la Mata Virgem, el Rompe Mato, el Sete Flechas, la Cachoeira, la Jurema y los Caboclos representan facetas arquetípicas de la divinidad. Ellas no multiplican a Dios en un falso panteísmo, sino que concretan, bajo los más diversos nombres, al único y mismo Dios. Éste se sacramentaliza en los elementos de la naturaleza como en las montañas, en las cascadas, en los bosques, en el mar, en el fuego y en las tempestades. Al confrontarse con estas realidades, el fiel entra en comunión con Dios.

La Umbanda es una religión profundamente ecológica. Devuelve al ser humano el sentido de reverencia ante las energías cósmicas. Renuncia a los sacrificios de animales para restringirse solamente a las flores y a la luz, realidades sutiles y espirituales.

Hay un diplomático brasilero, Flávio Perri, que sirvió en embajadas importantes como Paris, Roma, Ginebra y Nueva York, que se dejó encantar por la religión de la Umbanda. Con recursos de las ciencias comparadas de las religiones y de los distintos métodos hermenéuticos elaboró perspicaces reflexiones que llevan justamente este título: El Encanto de los Orixás, desvelándonos la riqueza espiritual de la Umbanda. Entrevera su trabajo con poemas propios de fina percepción espiritual y se inscribe en el género de los poetas-pensadores y místicos, como Álvaro Campos (Fernando Pessoa), Murilo Mendes, T. S. Elliot y el sufí Rumí. Incluso bajo el encanto, su estilo es contenido, sin ninguna exaltación, pues ése es el rigor que la naturaleza de lo espiritual exige.

Además, ayuda a desmontar los prejuicios que rodean a la Umbanda, a causa de sus orígenes en medio de los pobres de la cultura popular, espontáneamente sincréticos. Que ellos hayan producido una significativa espiritualidad y hayan creado una religión cuyos medios de expresión son puros y sencillos revela cuán profunda y rica es la cultura de esos humillados y ofendidos, nuestros hermanos y hermanas. Como se decía en los inicios del cristianismo, que en su origen era también una religión de esclavos y marginalizados: «los pobres son nuestros maestros, los humildes, nuestros doctores».

Tal vez algún lector o lectora se extrañe de que un teólogo como yo diga todo esto que escribí. Únicamente le respondo que un teólogo que no consigue ver a Dios más allá de los límites de su religión o iglesia no es un buen teólogo. Sería más bien un erudito en doctrinas. Perdería la ocasión de encontrarse con Dios, que se comunica por otros caminos y que habla por diferentes mensajeros, sus verdaderos Ángeles. Dios desborda nuestras cabezas y nuestros dogmas.

Leonardo Boff
El encanto de los Orixás
2009-11-27

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LA MUERTE Y EL AJEDREZ

agosto 16, 2009

Era una noche oscura y fría. Daniel bebía un café sentado en su sillón favorito en la sala de estudio de su casa.
Su familia dormía, mientras él reflexionaba sobre muchas cosas, tantas, que perdió la noción del tiempo.
Eran las tres de la mañana, llevó su taza vacía al lavaplatos, y abrió el refrigerador para prepararse algo de comer.
Cuando cerró la puerta, vio junto a él a una figura muy conocida, pero nada apreciada…era la muerte!! La espectral imagen le arrebató el sueño en un instante, lo miró fijamente y le dijo con voz tenue ¿Sabes a qué he venido? El asintió con la cabeza y dijo: Sí, lo sé, ya es mi hora.

Confundida, la muerte preguntó a su víctima: ¿No vas a llorar? ¡Todos lo hacen! se arrodillan, suplican, juran que serán mejores, ruegan por otra oportunidad; mientras que tú, aceptas mi llegada con resignación.
Temeroso aun y con un nudo en la garganta, Daniel respondió: ¿De qué serviría? Nunca me darás otra oportunidad, tú solo haces tu trabajo.
Tienes razón, yo solo hago mi trabajo .
¿Puedo despedirme de mi familia? preguntó Daniel con la ligera esperanza de recibir un sí. – Tú has dicho que solo hago mi trabajo, yo no decido la hora ni el lugar, mucho menos los detalles . Lo siento… dijo Daniel. No tienes que disculparte, poca gente piensa en su familia mientras está en vida pero al llegar este momento, todos piden lo mismo.

No lo entiendes, dijo Daniel con tono de reproche, yo perdí a mi padre cuando tenia 15 años, y mi sufrimiento fue grande… pero mi hija menor tiene tan solo 4, déjame decirle que la amo.
Tuviste 4 años para decírselo, tuviste muchos días libres, muchos cumpleaños, fiestas, y otros momentos en que pudiste decirle a tu hija que la amas … pero ¿Por qué solo pensaste en tu hija?

Mi hijo mayor no me creería, y mi esposa, bueno … a ella no creo que le interese si la amo o no. Nos hemos distanciado mucho. Pero mi niña, no hay día que entre por la puerta y no esté ahí para recibirme con un beso .
Deja de hablar, se hace tarde, lo interrumpió la Muerte, pero está bien ¿sabes? este momento hace que mucha gente haga conciencia de cómo vivió su vida. Lástima que lo hagan demasiado tarde.
Ambos salieron de la casa, un extraño tren aguardaba en la calle y lo abordaron. -No todo es aburrido en el estado de muerte, no puedo decirte lo que pasará al llegar, pero te propongo que juguemos una partida de Ajedrez “para matar el tiempo”. Con sonrisa, y una lágrima Daniel le dijo: ¡que curioso! creí que no tenías sentido del humor…
El juego se inició. Daniel no se calmaba aunque comenzó ganando, consiguió un alfil y un caballo. Pero era obvio que eso no lo alegraba. La Muerte le preguntó ¿A qué te dedicabas en vida? Soy … es decir, era , un simple empleado en una fábrica de calzado. ¿Obrero? No, trabajaba en la administración .
Ah … Supongo que te encargabas de ver si faltaba algún producto, o dinero. Sí, en parte así era. Hay algo que no entiendo … ¿Qué es lo que no entiendes ?
¿Por qué ustedes teniendo tantas cosa s buen as po r h acer, se encierran en el trabajo, se olvidan de los sentimientos, no les importan los demás, se vuelven egoístas y violentos, pero cuando los visito yo, demuestran ternura, humildad, tristeza, miedo, e incluso lloran? ¿Por qué esperan a que llegue yo, si ya nada podrán hacer? -No lo sé respondió Daniel…

En cambio, yo soy un simple “peón”, haciendo lo que debo hacer y nada más. Mientras ustedes son dueños de su propia vida, capaces de decidir qué harán con ella ¿y para qué? si su decisión más común es desperdiciarla viviendo sin manifestar cariño y amor…
Te creí más cruel, comentó Daniel. ¡Nada es lo que parece!
El silencio reinó por unos instantes mientras Daniel ponía en jaque a la muerte.
Dime … ¿qué pensabas cuando te casaste? Pensaba en ser feliz, en formar una linda familia, en formar parte de la alta sociedad. ¿Y lo lograste? Es broma ¿verdad? Me encontraste solo en la cocina, durante la madrugada, y te pedí despedirme de mi hija. Es obvio que no lo hice. Si hubiese mostrado más amor a mi familia, la solicitud de despedirme no hubiera sido necesaria.
Ya las lágrimas se habían secado del rostro de Daniel y de pronto exclamó suavemente ¡Jaque Mate! La muerte sonrió y dijo: ¡Felicidades!

Daniel suspiró y respondió: Es una pena que no sirva de nada. No me importaba ganar, de todos modos ya estoy aquí …
Un simple juego de ajedrez no aleja mi mente de mi familia, mis hijos, mi esposa…
Las lágrimas brotaron de nuevo en el rostro de Daniel y se lo cubrió con ambas manos.
Mientras él sollozaba, la Muerte exclamó: ¡llegamos!

Daniel intentó calmarse, pero al abrir los ojos estaba de nuevo en su viejo sillón.
Eran las 6:45 de la mañana, y en lugar de gritar ¡ESTOY VIVO! Como lo haría cualquier otro, salió al patio y dijo con voz tenue: GRACIAS, DIOS MÍO …

Luego, entró a la habitación de su hija y la besó, a la de su esposa e hizo lo mismo.
Entró al cuarto donde dormía su hijo mayor, le hizo cosquillas en los pies, y le dijo: hijo, despierta ¡es domingo! – ¿papá, me despiertas para decirme que es domingo? No hijito, no dormí, los desperté para decirles que los amo !!
Papá, ven, échate un rato a mi lado. Ambos se durmieron abrazados …
No juguemos ese ajedrez, abracémonos ahora.