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NEIRA SOLO EN EL LABERINTO.

abril 1, 2010

Su imagen en el sillón del hospital, famélico, con la mirada perdida, abrió muchos de los telediarios en enero de 2009. Era la primera fotografía del héroe en cinco meses, desde que el presunto maltratador Antonio Puerta le desbaratara su tranquila vida de profesor universitario. “Una y mil veces lo volvería a hacer. No se puede permitir que se golpee salvajemente a una mujer”, decía en exclusiva a EL MUNDO desde una habitación del Hospital de Majadahonda tras salir de la UVI. Una UVI que se convirtió en este tiempo en su segunda casa, de la que ha entrado y salido en numerosas ocasiones tras complicarse su estado de salud por los golpes recibidos aquel 2 de agosto al defender a una mujer que estaba siendo agredida.

Eran unas declaraciones contundentes pero sensatas, blancas, que acrecentaban el halo de héroe, un héroe ahora envuelto en la polémica tras reivindicar alto y claro su derecho a llevar armas y afirmar en su libro ‘España sin Democracia’ que la Constitución española fue una “anormalidad democrática”, un “apaño y arreglo entre partes”. Qué ha cambiado de aquel Neira al que el Senado premió con la Medalla de Oro por “representar lo mejor del espíritu constitucional y del pueblo español” a este cuestionado por unos y otros. Qué ha sido de aquel docente de la Universidad Camilo José Cela que despertaba loas en todos los sectores políticos como paradigma de un ciudadano cívico.

Nadie de su entorno es capaz de precisar cómo se produjo la evolución. Para sus conocidos ni siquiera ha habido tal cambio. Fueron los medios y los políticos los que se encargaron de situar a Neira como ejemplo, como ‘portavoz social’ y asesor de una institución pública, una plataforma resbaladiza. Los que le conocen afirman que políticamente “siempre ha sido el mismo”. Ex militante del Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván, Neira se encuentra ahora mismo bajo el paraguas del PP después de que Esperanza Aguirre le ofreciera todavía en el hospital ser asesor del Observatorio de la Violencia contra la Mujer, como fue Cristina Almeida en su día.

Neira y su mujer, en su primera imagen tras la agresión.
Aceptar el cargo fue un paso quizá poco pensado, más teniendo en cuenta que la familia de Neira solicita todavía que alguien pague en el Sermas de la Comunidad por las negligencias médicas de las que supuestamente fue víctima “Él siempre ha sido un gran demócrata, independiente, un gran luchador por la libertad. Él siempre ha entendido que la Transición fue un engaño al pueblo español”, explica sobre la polémica Javier Castro, amigo íntimo de Neira y su ex abogado, que entiende, sin embargo, que fue un “error” haber aceptado el cargo público, posicionarse políticamente, colocarse bajo los focos.

‘El es un intelectual’
“Él es un intelectual que está por encima de la lucha partidista”, precisa Castro, que tilda de “impresentable” la actitud de Esperanza Aguirre y el consejero de Interior, Francisco Granados, al ofrecerle el puesto cuando todavía estaba convaleciente en el hospital. El mismo PP que le abrazó como uno de los suyos, parece haber dado un paso atrás. No ha sentado nada bien en la Puerta del Sol sus reflexiones sobre la Constitución. Se ha salido del guión. “Se le puso ahí porque era un ejemplo muy valioso”, se justifican desde la Comunidad. Otros en el Gobierno regional que supuestamente le deberían conocer bien parece ahora que le conocen “muy poco”.

La propia Aguirre ha expresado que no comparte las declaraciones de Neira, aunque defiende su derecho a la libertad de expresión. “No estoy de acuerdo con las cosas que ha dicho, pero al mismo tiempo yo creo que lo que importa es el acto de valentía y defensa que hizo de una mujer que era víctima de maltrato”, insiste a este periódico David Pérez, portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, que acusa al PSOE de “mezquindad” por criticar al profesor después de que éste arremetiera contra los socialistas, acusándoles de perpetrar “asesinatos y barbaridades”.

“Estoy convencido de que la entereza de Jesús Neira al soportar aquel ataque le servirá para que los socialistas no acaben con él. Sabrá sobreponerse”, prosigue Pérez. Pero estar en el ojo del huracán no es bueno para él, todavía con secuelas físicas y tocado desde que aquel día primaran sus valores éticos y no mirara hacia otro lado. Según sus conocidos, todavía está “afectado emocionalmente” por la agresión y su circunstancia “juridíco-mediática”. El papel de los medios no resulta ajeno a este proceso evolutivo. Han ayudado a situarle en una posición más delicada que su frágil estado de salud. Susceptible a cualquier valoración. Se pudo observar el pasado lunes, cuando reprendió a una periodista tras conocerse que había solicitado una licencia de armas. “No vendrá usted a decirme qué derechos tengo”, le recriminó a la periodista que preguntó sobre la cuestión.

Arma de doble filo
“La expectación que ha causado entre los periodistas y entre la opinión pública se ha convertido en un arma de doble filo. Al tratarse de una figura tan expuesta a los medios y tan reconocida por defender al más débil, se destaca mucho más cualquier postura que ponga en entredicho todo aquello por lo que se le alabó en su día”, explica Mª Isabel Solana, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

“De alguna forma, se le idealizó por su actuación heroica y se espera de él que mantenga ese perfil, más aún cuando desempeña un cargo público relacionado tan directamente con los valores democráticos. Declaraciones que quizá hubieran pasado más o menos desapercibidas en boca de otra personalidad, en su caso se consideran una falta grave porque parecen incoherentes con la imagen pública con la que se le identifica”, incide la experta.

Desaparecer del escaparate mediático podría ser una solución, según allegados al profesor. Sus apariciones en medios incluso le han valido alguna reprimenda de la Justicia. El pasado día 26, la juez que instruye el caso de la agresión, ordenó que Neira compareciera este lunes y no el día 16 de abril como pidió el abogado del profesor por “motivos médicos”. La Juez señaló que era “notorio” que Neira continuaba haciendo sus “ocupaciones habituales” -tertuliano televisivo- y no había certificado su “baja laboral”. La Juez le había visto un día antes en una entrevista nocturna en un canal nacional.

“El tendría que pasar página de todo esto. Se comportó de una manera muy digna y debe esperar a que la justicia actúe y olvidarse de todo esto”, indica su ex abogado. “Nadie puede hacer de un trauma una causa”. Pero el tren ya no para. Sus últimas apariciones públicas han provocado que el PSOE pida su dimisión como asesor en el Consejo Asesor de Violencia, un órgano consultivo que se reúne una vez al mes con Granados y que propone actuaciones y remite informes. Por esta labor Neira recibe una pequeña dieta, según fuentes del Gobierno regional.

El PSOE y el Gobierno de Zapatero también se apuntaron en su día a llevar a Neira a donde está. “Defendió nuestra dignidad como sociedad”, aseguró la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega al entregarle la Gran Cruz al Mérito Civil. Ahora, sin embargo, el PSOE no duda en cargar contra él. “Una persona con una responsabilidad pública debe guardar fidelidad a los principios democráticos y constitucionales. Hechos heróicos los tiene mucha gente, pero no todo el mundo está capacitado para llevar a cabo una responsabilidad pública”, dice Carmen Toledano, portavoz de Igualdad del PSM.

“Parece incoherente que pueda llevar armas el presidente del Observatorio contra la Violencia”, incide Toledano. Pero Neira siente “miedo todavía”. Según sus allegados, el profesor ha preguntado a la Guardia Civil de Las Rozas si le puede proteger de su agresor, al que el juez prohíbe acercarse a menos de 500 metros de él. Le han respondido que tienen a otras 400 personas con órdenes de alejamiento en la zona. “Él asume una presunción de peligrosidad… por eso lo del arma; algo que a mí me parece un disparate”, explica Castro, que insiste en que Neira debe pasar página. Un Neira que parece haberse quedado solo en el laberinto político-mediático.