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Cospedal sigue siendo la política mejor pagada de España

mayo 5, 2011

En el año de los grandes ajustes, la dirigente ‘popular’ sólo se ha rebajado el sueldo un 7%, menos de la mitad que el 15% que se ha bajado el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda.

Según establece el artículo 24 bis de la Ley Electoral de Castilla-La Mancha, los candidatos deben presentar la declaración de bienes con las actividades de naturaleza laboral, económica o profesional desempeñadas en los cinco años anteriores y, en ella, deben figurar los cargos públicos desempeñados, aunque no tengan retribución, las actividades de gestión, dirección o asesoramiento, etc. Asimismo, dicha declaración debe incluir la relación de bienes inmuebles, el valor de los saldos medios de los depósitos bancarios, los vehículos y otras propiedades, entre otros.

De la declaración de actividades y bienes de la secretaria general del PP y candidata a la Presidencia de Castilla-La Mancha correspondiente al 28 de abril de 2011, a la que ha tenido acceso CLMPRESS, se desprende que en 2010 cobró 223.918,06 euros brutos procedentes de varios cargos: 41.270,58 euros del Senado; 153.271,44 del Partido Popular; 3.542,58 euros de Trienios de Abogacía del Estado; 25.513,32 de indemnización del Reglamento del Senado (cantidad exenta de tributación) y 320,14 euros de intereses de cuentas.

Además, la declaración recoge la posesión de un piso en Madrid de 265 metros cuadrados, al 50%, y también le corresponde el 33,33% de un local en Albacete de 143 metros cuadrados.

Unos datos de los que se desprende que Cospedal cobra más del doble que el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, que ingresó el año pasado 87.707 euros como presidente y como diputado regional del PSOE, 13.371,26 euros.

En este sentido, Cospedal cobra lo mismo que 23 trabajadores, es decir, 23 veces el salario anual de un empleado con Salario Mínimo Interprofesional; durante estos años ha dedicado un día y medio a Castilla-La Mancha, suele faltar a las votaciones en el Senado y en cuatro años ha intervenido en contadas ocasiones, sólo en siete preguntas orales desde su escaño. Nunca se ha subido a la tribuna del Pleno, ni ha intervenido en una Comisión.

En 2009 María Dolores de Cospedal tuvo unos ingresos de más de 240.000 euros que recibía del Senado, del PP nacional y de trienios de la Abogacía del Estado.

En 2010, año de reajustes, los ingresos de la dirigente ‘popular’ sólo bajaron un 7%, por debajo del 15% que lo han hecho todas las remuneraciones de los Miembros del Gobierno de España, Parlamentarios Nacionales y por debajo del 15% que se redujo el sueldo el presidente de Castilla-La Mancha o los consejeros del Gobierno regional.

En esta declaración llama la atención la caída del saldo medio en sus cuentas bancarias, sin que Cospedal haya consignado en su declaración de bienes la adquisición de ningún nuevo bien o inmueble, ni de ninguna inversión o amortización de ninguna deuda. Su saldo medio a 27 de abril de 2011 es de 50.541,85 euros, frente a los 508.822 que señalaba como saldo medio en sus cuentas a 29 de julio de 2010.

EL PP CAMBIA SU DOCTRINA POR EL SOCIALISMO DEMOCRATICO

julio 13, 2008

ARTÍCULOS DE OPINIÓN
GUSTAVO VIDAL MANZANARES
13/07/2008

¡Bienvenidos al socialismo democrático!

El nuevo latiguillo del Partido Popular (“el gobierno no hace nada ante la situación económica, el Estado debe intervenir”) nos confirma la esquizofrenia que atenaza a nuestra peculiar derecha de neoliberales, sotanas y patriotas de hojalata. Uno ya se había resignado a escuchar los mantras ultraliberales de Esperanza Aguirre y sus ladillas mediáticas, cuando el PP se arranca por unas soleares de intervencionismo.
Y si algo demuestran situaciones económicas como la actual es la inmensa falacia de los principios neoliberales. El PP y sus gurús de la derecha económica nos habían glosado las maravillas del “libre mercado”, cuya “mano invisible” regula sabiamente las fuerzas económicas logrando el “equilibrio perfecto y la prosperidad”. Por ello, nos alertaban, el Estado no debe intervenir porque “subvierte el mercado libre”. La función de los gobiernos se reduce a “desregularizar” para que fluya el “libre juego de las fuerzas económicas” que nos inundará de “sano crecimiento y bienestar”. También, el petróleo acabaría siendo casi regalado. Por el camino habría que matar unos cientos de miles de seres humanos, pero ¿eso a quién le importa salvo a “progres de salón que ladran su rencor por las esquinas”?…

Claro, para mantener a salvo el “islote de prosperidad y libertades que representa Occidente” habría que emprender “ineludibles sacrificios” como la “moderación salarial”, implantar el “despido libre”, trabajar más horas por el mismo sueldo, reducir impuestos a los ricos y aumentárselos a la clase media vía cotizaciones indirectas, privatizar las pensiones, la sanidad, la educación… mientras, los beneficios de unos pocos deberían ser desmedidos y fuera de cualquier control porque “ a la larga ese beneficio revierte en el conjunto de la sociedad”.

Muy lerdo ha de ser quien no vea que todo lo anterior es la tramoya de un teatro con sesión única: desmantelar las conquistas sociales de millones de ciudadanos honrados y pacíficos. Para que unas manos sucias y codiciosas puedan saquear estos logros se precisa lo anterior, así como las deslocalizaciones, las fugas de capitales a paraísos financieros, las fusiones leoninas, las especulaciones delictivas apestadas de concejales corruptos y votantes en la inopia…

Todo lo anterior es lo que promueven los defensores del “menos Estado y más mercado”, “lo privado es lo que mejor funciona”, y demás expresiones saturadas de codicia y mendacidad. Como en La carta robada de Edgar A. Poe, la jugada es tan evidente y está tan a la vista que hasta cuesta advertirla.

Así, el momento económico no es fruto de una fuerza telúrica, ni de una lluvia de meteoritos. Es el engendro de una economía especulativa lubricada por el aceite de la no intervención estatal, y propulsada por el combustible de las salmodias neoliberales.
Por contra, algo queda claro. Una sociedad moderna solo puede avanzar sobre leyes laborales justas en el marco de una economía productiva, alejada de la codicia destructora de la especulación, con unos servicios sanitarios, educativos y asistenciales públicos y de calidad. Una sociedad donde el Estado garantice un mínimo a todos los ciudadanos desde su nacimiento.

Por eso, llegado a este punto, ni la derecha económica se cree sus propias mentiras del “libre juego económico” o “la mano invisible” y clama “que el gobierno intervenga”… Efectivamente, señores del PP, tienen ustedes razón, el gobierno debe intervenir en la economía… ¡Bienvenidos al socialismo democrático!

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor.

gvidalmanzanares@gmail.com