Archive for the ‘trillo’ Category

SUEÑOS DE JUAN JOSE MILLAS

enero 8, 2010

Yo quiero estar imputado, como Camps, para ser feliz, para reír con la franqueza con la que ríe él, para divertirme a la entrada y a la salida de los juzgados, para que la gente me aplauda y me jalee como a un actor de moda, para que la alcaldesa de Valencia o cualquier otra se muera por acompañarme, del brazo, a los tribunales de justicia. Tengo derecho a ser feliz, a que me regalen trajes y entradas para el circo, lo mismo que a mi señora y a mis hijos. Yo quiero que mis defectos se hagan públicos y que a
la gente le parezcan normales, del mismo modo que parece normal no usar para nada las tarjetas de crédito.
– Querida, te cojo doce mil euros de la caja de la farmacia, para hacerme unas chaquetas.
– Vale, corazón, pero no pidas factura, que estoy de papeles hasta el gorro.

Yo quiero que las bolsas de plástico con las que la gente me ve ir y venir por la calle estén llenas de billetes de 500 euros y no de judías verdes o lechugas.

Yo quiero pagar al contado mis viajes a Sudáfrica (8.000 euros) y devolver 300.000 en billetes de 50 sin que a nadie le parezca raro. ¿Qué pasa? ¿Son obligatorias las transferencias?

Yo quiero estar a gusto conmigo mismo, con mi conciencia, como Trillo, que no tiene remordimiento alguno por lo del Yak 42. Lo malo es que yo no he estado implicado en nada raro, ni en estafas, ni en muertes, ni en cohechos, ni en maquinaciones para alterar el valor de las cosas, sólo en pequeñas miserias, en tonterías de andar por casa, en mezquindades que no llaman la atención de los jueces, que no van a ningún sitio. Y por eso, sospecho, sufro de tantos problemas de conciencia y de tantas dificultades para ser feliz. No tengo amiguitos como El Bigotes, como Correa, no frecuento los bajos fondos. Del trabajo a casa y de casa al trabajo, perra vida. Por eso Rita Barberá no me llama para acompañarme al juzgado y echar unas risas por el camino, como los actores cuando atraviesan la alfombra roja.

Yo quiero ser un chorizo, no por los trajes, ni por los viajes a Sudáfrica ni por los 300.000 euros que me dan un día y devuelvo al siguiente en bolsas del supermercado, sino para que la gente me quiera más.

EL CASO DEL PARTIDO QUE SE SIENTE CULPABLE

febrero 14, 2009

BORJA MARÍA ZALLANA DE LOS ACEBOS
14/02/2009

El caso del partido que sin ser acusado se sintió culpable

No se pueden imaginar ustedes el sosiego y tranquilidad que ha supuesto para el partido la decisión de Mariano de luchar unidos, como un solo hombre, contra la campaña de desprestigio iniciada por el PSOE y el juez Garzón contra nosotros. Era exactamente lo que necesitábamos, identificar un enemigo común que nos volviera a hacer sentir una tribu.

La imagen más clara de esa unión la dieron esta semana Soraya y Trillo, personándose unidos por la mano en la Audiencia Nacional como acusación particular en la investigación sobre el caso Correa. Ya saben, ese personaje con el que ninguno de nosotros tiene nada que ver, y mucho menos la familia Aznar. De hecho, me consta que el propio Jose Mari ha puesto en marcha una comisión de investigación familiar, para averiguar si el mencionado Correa fue invitado a ser testigo en la boda de El Escorial, o si más bien se trata, como todo hace sospechar, de uno de esos personajes que los domingos se colocan una librea y van en busca de una boda de postín en la que poder yantar a lo grande.

La cuestión es que hemos presentando una recusación contra Garzón con el objetivo de que deje de ser el juez instructor del caso en el no estamos acusados de nada. Es decir, a ver si me entienden, nosotros, que nada tenemos que ver con este asunto, nos presentamos como acusación particular, pero no acusamos a nadie, porque nada tiene que ver con nosotros. ¿Entienden?
Foto de Emilio Naranjo (EFE)
Mejor repaso la historia para que ustedes no se pierdan. El juez Garzón, al parecer después de haber matado un jabalí junto a Bermejo, en una cacería organizada por un líder del PP en Jaén, decide detener a Correa por una serie de delitos que no voy a enumerar porque me quedo sin columna. A este tal Correa la prensa lo identifica con el PP por lo de la boda de la hija de nuestro líder, por ser presuntamente íntimo amigo de Agag y de Álvarez Cascos y, según parece, porque en su momento hizo algunos negocios de poca monta con nosotros, unas tonterías de unas cuantas decenas de millones de euros. Un alcalde de nuestro partido y un consejero del gobierno de Esperanza, más algún otro pequeño cargo que al parecer también es militante del PP, son invitados amablemente a dimitir de sus cargos y ellos, en prueba de la fe ciega que tienen en su inocencia, aceptan irse.

Al mismo tiempo, según algunas interesadas filtraciones de ya saben ustedes quien, la trama parece extenderse hacia el Levante español, donde de nuevo la casualidad hace que tropiece con nosotros. Pero no hay ninguna acusación formal que haga suponer que las diligencias vayan a llevar al juez a investigarnos, ni mucho menos a presentar cargos contra el partido. Y ahí es, cuando en una maniobra tan magistral como inesperada, nos presentamos nosotros ante la Audiencia Nacional y nos metemos, sin que nadie nos haya llamado, en el caso. ¿Lo pillan ahora? ¿Sencillo, no? Pues de nada.

EL CASO DEL PARTIDO QUE SE SIENTE CULPABLE

febrero 14, 2009

BORJA MARÍA ZALLANA DE LOS ACEBOS
14/02/2009

El caso del partido que sin ser acusado se sintió culpable

No se pueden imaginar ustedes el sosiego y tranquilidad que ha supuesto para el partido la decisión de Mariano de luchar unidos, como un solo hombre, contra la campaña de desprestigio iniciada por el PSOE y el juez Garzón contra nosotros. Era exactamente lo que necesitábamos, identificar un enemigo común que nos volviera a hacer sentir una tribu.

La imagen más clara de esa unión la dieron esta semana Soraya y Trillo, personándose unidos por la mano en la Audiencia Nacional como acusación particular en la investigación sobre el caso Correa. Ya saben, ese personaje con el que ninguno de nosotros tiene nada que ver, y mucho menos la familia Aznar. De hecho, me consta que el propio Jose Mari ha puesto en marcha una comisión de investigación familiar, para averiguar si el mencionado Correa fue invitado a ser testigo en la boda de El Escorial, o si más bien se trata, como todo hace sospechar, de uno de esos personajes que los domingos se colocan una librea y van en busca de una boda de postín en la que poder yantar a lo grande.

La cuestión es que hemos presentando una recusación contra Garzón con el objetivo de que deje de ser el juez instructor del caso en el no estamos acusados de nada. Es decir, a ver si me entienden, nosotros, que nada tenemos que ver con este asunto, nos presentamos como acusación particular, pero no acusamos a nadie, porque nada tiene que ver con nosotros. ¿Entienden?
Foto de Emilio Naranjo (EFE)
Mejor repaso la historia para que ustedes no se pierdan. El juez Garzón, al parecer después de haber matado un jabalí junto a Bermejo, en una cacería organizada por un líder del PP en Jaén, decide detener a Correa por una serie de delitos que no voy a enumerar porque me quedo sin columna. A este tal Correa la prensa lo identifica con el PP por lo de la boda de la hija de nuestro líder, por ser presuntamente íntimo amigo de Agag y de Álvarez Cascos y, según parece, porque en su momento hizo algunos negocios de poca monta con nosotros, unas tonterías de unas cuantas decenas de millones de euros. Un alcalde de nuestro partido y un consejero del gobierno de Esperanza, más algún otro pequeño cargo que al parecer también es militante del PP, son invitados amablemente a dimitir de sus cargos y ellos, en prueba de la fe ciega que tienen en su inocencia, aceptan irse.

Al mismo tiempo, según algunas interesadas filtraciones de ya saben ustedes quien, la trama parece extenderse hacia el Levante español, donde de nuevo la casualidad hace que tropiece con nosotros. Pero no hay ninguna acusación formal que haga suponer que las diligencias vayan a llevar al juez a investigarnos, ni mucho menos a presentar cargos contra el partido. Y ahí es, cuando en una maniobra tan magistral como inesperada, nos presentamos nosotros ante la Audiencia Nacional y nos metemos, sin que nadie nos haya llamado, en el caso. ¿Lo pillan ahora? ¿Sencillo, no? Pues de nada.