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DON QUIJOTE EN LOS HINOJOSOS

mayo 19, 2008

Articulo publicado en:http://es.wikipedia.org/wiki/Usuario_Discusi%C3%B3n:Ces%C3%A1reo_Fraile_Izquierdo
Hay que esperar 121 años tras la muerte del ingenioso creador D. Miguel de Cervantes Saavedra, para que alguien se dedicase a escribir su biografía, correspondiendo tal honor a Gregorio Mayáns y Siscar (1699-1781) quien se erigiera por méritos propios en el primer biógrafo del escritor alcalaíno, pues sería en 1737 cuando vería la luz en España la primera edición de la Vida de Cervantes, siendo publicada después en Inglaterra.
A finales del siglo XVIII, Vicente de los Ríos, ilustre comentarista científico y literato, publicó la que debe considerarse la segunda biografía de Cervantes, autor de la Vida de Miguel de Cervantes Saavedra y Análisis de El Quijote, publicada en 1776, en la que se incluye la cronología y un mapa de las hazañas del Quijote. Vicente de los Ríos, adjunta este trabajo a la edición de la Real Academia publicado en 1780, en la que sitúa la ”Aventura del Carro de las Cortes de la Muerte”, en Los Hinojosos, en el camino hacia la Osa de la Vega, que por lo que yo deduzco, del examen de la cartografía, debe situarse en el paraje que actualmente es conocido como “el pozo del tejar”.
En las rutas animadas, que de esta obra ha realizado ”El País” puede verse, que esta “Aventura” prácticamente coincide su desarrollo con esta situación esta afirmación.
La indiscutible universalidad de Don Quijote está vivamente relacionada con su lugar de origen, La Mancha, y los mil y un avatares de sus andanzas por una ruta no menos famosa que el propio Hidalgo. Estos son sus hitos: Madrid – Aranjuez – Ocaña – Corral de Almaguer – Villanueva de Alcardete – Quintanar de la Orden – Mota del Cuervo – Los Hinojosos – Belmote – Osa de Montiel – Villaescusa de Haro – Villalgordo del Marquesado – Castillo de Garcimuñoz – Santa María de Campo Rus – La Alberca de Záncara – Las Pedroñeras – Las Mesas – El Provencio – San Clemente – Vara del Rey – Villarrobledo – La Roda – Santa Marta – Sisante – Barrax – Tarazona de la Mancha – Albacete – Bazalote – Alcaraz – El Ballestero…etc.
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Bibliografía: Vida de Miguel de Cervantes Saavedra y Análisis de El Quijote (cronología y mapa) de Vicente de los Ríos. Diario “El País”. Archivo de la Frontera.
Las Rutas del Quijote. Tras las huellas del Ingenioso Hidalgo y su escudero. De Antonio Aradillas.
Colaboración de Cesáreo Fraile Izquierdo.

¿Pasó por Los Hinojosos Don Quijote?.

abril 30, 2008

Fragmento del escrito de un amigo estudioso cervantista, de la Puebla de Almoradiel, donde describe las andanzas de Don Quijote por Los Hinojosos.
“Continúan nuestros viajeros hacia Zaragoza, sin duda alguna, por el antiguo y muy derecho camino de El Toboso a Villanueva de Alcardete, para seguir, desde este pueblo, por la Vereda Real de Soria cuando se encuentran con la carreta de las Cortes Orden a de la Muerte, «… una carreta que salió a través del camino, …», y, uno de los ocupantes de ésta, el Diablo, dice a Don Quijote: «… hemos hecho, en un lugar que está detrás de aquella loma, esta mañana, que es la octava del Corpus, el auto de Las Cortes de la Muerte, y hemosle de hacer esta tarde en aquel lugar que desde aquí se parece; … ».
Yendo por el citado camino hacia Villanueva de Alcardete, se cruza, a 10 kilómetros de El Toboso, el también antiguo, Camino de Quintanar a Los Hinojosos, que, coincidiendo exactamente con lo descrito por Cervantes, tiene, al Oste del punto de cruce en que se encontraron Don Quijote y Sancho con la carreta, la loma en la que está, como punto más alto,el Amirón de 884 metros de altitud, y al Oeste, Quintanar de la Orden, a 10 kilómetros de distancia, que es el «lugar que desde aquí se parece». Quien quiera ver el sitio justo de la aventura de la Carreta de la Muerte, puede darse un paseo en coche, de 128 kilómeros desde Madrid, y encontrará en el kilómetro 10,400 de la carretera de Quintanar de la Orden a Los Hinojosos, el punto donde ocurrió la citada aventura, y comprobará, una vez más, cómo Cervantes se ajusta a la realidad topográfica del terreno que describe.
Sigo con la ruta, y no quiero extenderme en excesivos detalles, por lo que remito al lector a las hojas 660 y 688 del Instituto Geográfico y Catastral, para que aprecie en ellas, por ser demasiado incómodo apreciarlo directamente sobre el terreno, con qué lógica obró el bachiller Sansón Carrasco, sabedor de las intenciones de Don Quijote, al esperar a éste, al lado del río Gigüela, «… debajo de unos altos y sombrosos árboles … », por donde había de pasar el héroe, con Sancho, camino de Zaragoza, para darle batalla, vencerle y obligarle a volver a su pueblo.
Cuando los protagonistas de nuestra historia parten de El Toboso, marchan hacia el norte, pues dice Cervantes: «…. volvieron a subir en sus bestias, y siguieron el camino de Zaragoza, …», y esta ciudad está al norte e El Tobolo. En el capítulo XIV de la parte segunda, Cervantes vuelve a decir después de la batalla con el Caballero del Bosque: «…. Don Quijote y Sancho volvieron a proseguir su camino de Zaragoza, …» y, en el capítulo XV de esta misma segunda parte dice del bachiller Sansón Carrasco y de Tomé Cecial: «… y, así, siguieron el mismo viaje que llevaba Don Quijote y llegaron casi a hallarse en la aventura del Carro de la Muerte, …». Es lógico y natural que el bachiller y Tomé Cecial pensaran en encontrarse con Don Quijote lo más cerca posible de su pueblo, y, sabedores de que éste se dirige a las Justas en Zaragoza, fueron a esperarle al camino de El Toboso a Villanueva de Alcardete, por el que había de pasar, en el punto de cruce de este camino con el de Los Hinojosos, donde ocurre la aventura de la Carreta de la Muerte, a la que casi llegan, y «siguieron el mismo viaje que llevaba Don Quijote» hasta llegar al río Cigüela, donde le encuentran. Lo que dice el texto cervantino responde, justamente, a la realidad topográfico del terreno. Siguen hacia Zaragoza Don Quijote y Sancho, por el camino de Horcajo de Santiago a Villanueva de Alcardete y, a 7 kilómetros del río Gigüela, desembocan en la tan repetida Vereda Real de Soria. En ésta los alcanza (porque su caminar es lento, como se deduce del relato), Don Diego de Miranda, y siguen con él hasta su casa. Mientras caminan juntos, el del Verde Gabán, dice a Don Quijote: «Yo, señor Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido», y, un poco más adelante: «..mis ejercicios son el de la caza y pesca; … ».
Desde el cruce del río Gigüela, donde pasan la noche y ocurre la aventura del Caballero de los Espejos, hasta Pozorrubio, hay unos 17 kilómetros, por los caminos de entonces, que, naturalmente, son los seguidos por nuestros viajeros, y esta distancia corresponde a media jornada de Rocinante y del rucio, así a la hora de comer, deberían llegar a este pueblo, por lo que puede ser por esta razón, el de Don Diego Miranda. También puede serio porque hay pesca, pues me dicen los ancianos de la localidad que se pescan lucios, barbos, carpas y otros peces. No sé si estas especies se darían antes,’ pero sí los otros peces. El río pasa a kilómetro y medio del pueblo, y a 3 kilómetros agua arriba del punto más próximo, hay un lugar llamado Torrelengua, que dista 4 kilómetros de su centro urbano, en el que existen, probablemente de origen árabe, pequeñas represas o azudes, que me parece exagerado llamar embalses por sus pequeñez, en los que hay agua y peces todo el año, hasta en el máximo estiaje, en que puede decirse que se seca el cauce”.
Aquí hay otro enlace de Don Quijote el el que se habla de Los Hinojosos
A LA VISTA DEL ESCRITO ANTERIOR, QUEDA CLARO QUE SI “PASÓ” DON QUIJOTE POR LOS HINOJOSOS.
Colaboración de Cesáreo Fraile Izquierdo.

ACCIDENTES DE MOTEROS

marzo 19, 2008

Los moteros deben tener mucha precaución con los accidentes. Estos suelen ocurrir casi siempre, por el exceso de velocidad y las curvas.
Yo he viajado en dos ruedas durante bastante tiempo y puedo dar fe de que el día a día de un motorista es así, vivir “al filo de la navaja” sin saber quién se te cruzará delante en el próximo tramo de carretera.

Aunque también soy conductor de turismo, y, como tal, también he vivido en carne propia la experiencia de que una moto te salga “de cualquier lado”, o te adelante en rotondas o se te cruce de improviso sin hacer caso a tus intermitentes.

Lo que está claro que las campañas de tráfico NO ignoran a los motoristas, y que, hoy en día, admitámoslo, las carreteras están pensadas más en los turismos que en las motos. La cifra de dos motoristas al día que fallecen en España debería darnos qué pensar, SOBRETODO A LOS MOTEROS.

El “temor a las motos” o, mejor dicho, “a ir en moto”, cada vez está más fundado, lamentablemente.

Para todos los conductores de turismos no está de mas recordar lo que refleja el informe: que muchos de los accidentes con una moto se deben a maniobras que efectuamos sin señalizar o cambios bruscos de dirección, todos los que van en moto saben la poca capacidad de respuesta y lo difícil que es mantener el equilibrio en muchas ocasiones, y que es muy fácil, por ello, dar con nuestros huesos en el suelo.

También recomiendan algo para los motoristas: que sean (seamos) más conscientes de que nuestro vehículo resulta a veces bastante difícil de percibir para muchos conductores “a cuatro ruedas”.

En suma, para unos y para otros, prudencia en la carretera.

VIAJE POR ASTURIAS

marzo 12, 2008


Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural. Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.

Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

VIAJE POR ASTURIAS

marzo 12, 2008

Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural.

Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.
Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

DE VIAJE POR ASTURIAS

marzo 3, 2008


Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural. Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.

Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.